¿Va a morir el teléfono tal como lo conocemos?

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Alberto Fernández es Director Regional de TANDBERG Iberia y Sudamérica. Nos aporta su visión acerca del cada vez más cercano triunfo de la comunicación a través de vídeo.

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Cuando preguntas a la mayor parte de la gente acerca de su opinión sobre los sistemas de videocomunicaciones empresariales, la respuesta se resume en equipos caros y polvorientos que se colocan en una esquina de la sala de reuniones. Las experiencias previas de videoconferencia de finales de los noventa estuvieron caracterizadas por una pobre calidad de video y llamadas que se cortaban. Muchos usuarios experimentaron un retraso de segundo y medio desde que hablaban hasta que se escuchaban y se veían.

Los tiempos han cambiado de forma drástica. Las empresas están invirtiendo mucho en infraestructuras IP que soportan nuevas aplicaciones y gracias a esto, las cuestiones relativas al sonido y la calidad visual han sido resueltas, especialmente con la introducción de la alta definición. La aparición de costes más bajos, sistemas de videocomunicaciones más flexibles, redes de datos de alta capacidad y la convergencia de las redes de comunicación que usan tecnología IP, ha hecho del uso de los sistemas de videocomunicación una opción más viable.

La empresas están operando con una creciente presión para reducir costes como los relacionados con los viajes de trabajo, a la vez que tienen que integrar una fuerza de trabajo cada vez más dispersa geográficamente. Los gobiernos están bajo presión para cumplir con los criterios más estrictos sobre el medio ambiente. Si se suman todos estos factores es fácil imaginarse un mundo conectado por video. La telefonía de bajo coste ha estado siempre disponible para resolver en parte el factor económico durante un tiempo por lo que tiene que
haber más factores que confluyan en la adopción del video.

La evolución de la comunicación visual
Vivimos en un mundo muy diferente hoy en día donde una generación entera usa de forma sencilla el video a través de los teléfonos móviles 3G y las webcams. En palabras de Richard May, Vicepresidente de Credit Suisse, “hay una generación entera de personas que dejan la Universidad para ir a una empresa, que han crecido con este tipo de tecnología, casi esperándola, y estarán decepcionados si entran en una empresa que no ofrece telepresencia y webcams”.

Aunque la gente usa frecuentemente webcams o las posibilidades del video en su teléfono móvil en un contexto social, desean hacer lo mismo en su trabajo? En una conferencia, ¿alguien va a querer que otros participantes sepan que están respondiendo e-mails o completando un crucigrama mientras se produce la llamada? Mucha gente está muy contenta con el audio porque les da la oportunidad de “ocultarse” detrás de la llamada.

El video puede que no sea apropiado para todas las reuniones o conversaciones, pero de forma similar en algunas ocasiones tampoco lo es el teléfono, el e-mail o el IM.
Ofreciendo a los empleados la posibilidad de escoger entre varias tecnologías, es el desarrollo de los negocios el que determina cual es el mejor método de comunicación para conversar. En muchas situaciones la comunicación cara a cara puede ser una necesidad, por ejemplo, en servicios al cliente donde la empatía tiene que ser mostrada para aclarar una situación. El video a través del móvil está atrayendo el interés de las compañías que operan en un entorno de servicio a pie de campo, donde se requiere un diagnóstico inmediato.

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