5 tecnologías a las que no puedes perder la pista este curso

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Tras el cloud computing, el Big Data y la movilidad llegan pisando fuerte otros fenómenos tecnológicos.

Empieza septiembre… y empieza la vuelta al cole. También para las empresas, que tras las vacaciones de verano y con los equipos recompuestos, formados por entero otra vez, pueden comenzar a planificar estrategias para un nuevo curso. En esas estrategias no deberían faltar conceptos clave como los de transformación digital y Workspaces 3.0. Los ambientes de trabajo necesitan dejar atrás viejos conceptos y adaptarse a las necesidades de colaboración, creatividad, modernidad y flexibilidad de horarios que demandan los profesionales en la actualidad. Porque así también podrán ser más productivos, y desempeñarse mejor en un mundo más y más competitivo.

Este curso volverá a estar marcado por una buena dosis de tecnología. Con tendencias como el cloud computing, el análisis de Big Data y la movilidad más asentados, o al menos más conocidos, y reconocidos, es el momento de ponerse nuevos retos y valorar qué tienen que ofrecer fenómenos emergentes. Entre ellos, hay cinco que no deberías perder de vista, por todo lo que te podrían aportar. Y por todo lo que crecerán durante los próximos años. Son:

1. El blockchain. Uno de los fenómenos más pujantes que existen a día de hoy es el blockchain. Generalmente en asociación con la moneda virtual Bitcoin, la tecnología de blockchain o de cadena de bloques abre paso a las transacciones confiables, sin intermediarios, de manera descentralizada. Tiene aplicaciones obvias en banca. Pero lo cierto es que sus posibilidades se elevan mucho más allá de las transacciones financieras puras y duras. Es un invento que puede ayudar en seguros, y también servir a nivel de seguridad para temas como la autenticación y la gestión de identidades. Se confía en el blockchain para la distribución de contenido, para suministro, para cuestiones energéticas, para propiedad intelectual… Incluso se le ven posibilidades la hora de fomentar la seguridad alimentaria, como está haciendo IBM. Un 57 % de las grandes compañías ya despliega blockchain o está considerándolo.

2. La realidad virtual. Cuando se habla de realidad virtual, se suele hablar también de realidad aumentada, como si de una pareja inseparable se tratase. Aunque no son lo mismo. La realidad virtual es un concepto totalmente digital; mientras, la realidad aumentada combina la parte digital con el mundo físico, superponiendo información para mejorar la interacción final. Ambas tienen madera de tecnología corporativa, crecen y seguirán creciendo, aunque de momento la que más impulso está ganando es la primera de ellas. La realidad virtual habilita experiencias de inmersión. Los expertos imaginan casos de uso para ella en la empresa que van desde la personalización de la experiencia de producto a la inspección, reparación y mantenimiento liberando las manos o como canal de comunicación con los empleados. Se podría asociar asimismo a los clientes. En 2018, por cierto, una cuarta parte de las gafas de realidad virtual debería dirigirse ya a la empresa.

3. Los asistentes inteligentes. Todo lo que tiene que ver con inteligencia artificial, aprendizaje automático, aprendizaje profundo, reconocimiento del habla o incluso asistencia a distancia va a dar mucho que hablar en meses (y años) venideros. Aunque hoy en día los asistentes como Google Assistant, el Siri de Apple, el Alexa de Amazon o el Cortana de Microsoft triunfen entre los consumidores, a continuación ganarán un sitio en la oficina. A través de wearables, posiblemente, o incluso metidos en altavoces que se controlan por voz. No debería extrañar que pronto incorporen esta tecnología en hostelería y en las industrias de atención remota. Se espera que entre en juego en sectores tan diferentes como el de la atención sanitaria y el de retail. Los asistentes virtuales automatizan tareas y resuelven dudas de manera inmediata, se manejan entre los datos y personalizan las situaciones. Sus ventajas son evidentes. Eso por no hablar de los chatbots y sus recursos en soporte y marketing.

4. El internet de las cosas. Ya hay millones y millones de dispositivos conectados en el mundo. Pero en 2018 habrás más. Y en 2019 todavía más. Y así sucesivamente. Gartner calcula que en 2020 serán 20.800 millones las cosas conectadas en uso. Personas y objetos estarán más unidos que nunca. Las ciudades serán smart cities. Y las oficinas se podrán aprovechar de esa conectividad omnipresente. Para conseguir unas instalaciones más inteligentes se requerirá la instalación de termostatos, sistemas de iluminación y elementos de sonido especiales, impresoras de última generación, ciertos televisores, dispositivos con sensores… y, por supuesto, se contará con aplicaciones de control desde el móvil, para regular el funcionamiento desde cualquier lugar. Eso sí, el reto será la seguridad, porque las puertas de acceso a la ciberdelincuencia se multiplican, como han demostrado amenazas recientes como la botnet Mirai. Otro desafío es aprender a procesar los datos bien.

5. La conducción autónoma. Los vehículos acabarán siendo una parte más del internet de las cosas, a medida que se vuelvan más inteligentes y aprendan incluso a conducirse solos, sin ayuda del conductor ni necesidad de volante. Y es un área en el que varios gigantes tecnológicos están invirtiendo cantidades cuantiosas, de unos cuantos ceros, porque es el futuro. De hecho, aquí también hay espacio para ti. A la hora de implicarse en la transformación de los automóviles hacia máquinas más potentes, no todo va a ser construir coches, tu empresa puede ser una pieza más en el engranaje del nuevo paradigma y aportar su granito de arena a través de cualquier componente que lo enriquezca. Por ejemplo, con el desarrollo de software, la adaptación de aplicaciones… O directamente, tienes la opción de aprovechar innovaciones que ya se han creado como Skype for Business en el automóvil. Los coches autónomos llegarán. En 2025, un 15 % de los que se vendan lo serán, según Canalys.

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