30 años de walkman… o el agotamiento de un modelo

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Sony afronta uno de los años más difíciles de su historia, por lo que necesita encontrar un nuevo hit como fue en su momento el reproductor.

Hace treinta años, los niños le pedían a los Reyes Magos un walkman por Navidad. Ahora, en plena década de arranque del siglo, los niños ya no quieren un walkman y prefieren cualquier innovación tecnológica. iPod, Zune, son algunos de los nombre de los nuevos dispositivos para escuchar música en movimiento, que han dejado atrás al invento de Sony.
Los auriculares, la cinta casette y la carcasa del walkman supusieron una explosión en el mercado de 1979, pero en el mercado de los noventa se fraguó su declive y en el de 2000 se ha quedado en el universo vintage de la nostalgia. En el 30 cumpleaños del reproductor de música, su escaso éxito se ha convertido también en el paradigma de la situación actual en la que se encuentra sumida Sony.
Sony no está para celebraciones, concluye ITespresso. La compañía está pasando una época difícil, muy difícil, de hecho, con despidos y pérdidas. El año fiscal saliente se concluyó con unas pérdidas de 99.000 millones de yenes, a lo que siguieron el anuncio de la reducción de proveedores y la emisión de la mayor cantidad de bonos de deuda de la firma en su historia.
La compañía no ha sabido mantener su espacio desde el gran boom con el que arrancó los 80. Dormirse en los laureles no sería la expresión más adecuada, sino más bien señalar que la firma hizo apuestas equivocadas y no supo rentabilizar éxitos. Así, la japonesa puso toda la carne en el asador del minidisc y salió chamuscada. En el caso de las apuestas a éxito, la firma no supo encauzar el tirón. La PlayStation 2 rompió el mercado, pero la PlayStation 3 no consiguió convencer a los usuarios por su elevado precio y su limitada oferta de juegos.
Sony intenta reposicionarse ahora mediante la innovación, aunque empresas como Apple ya han comido mucho terreno. La japonesa prepara, según rumores de mercado, su versión teléfono de la PlayStation, lo que podría suponer un golpe al mercado smartphone, siempre que el resultado sea óptimo.
La compañía debe tirar a innovación, porque el universo vintage de productos como el walkman no puede sostener a una compañía. Treinta años después del lanzamiento de su producto it, Sony está obligada a reinventarse y a encontrar su nuevo golpe de efecto, su nuevo must.

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