5 consejos para dejar tu huella en el mundo

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Ofrecer un producto que destaque sobre la competencia no es lo único que ayudará a tu empresa a labrarse un nombre. También es importante ser responsable, respetuoso y retribuir a la sociedad.

Llamémoslo karma o necesidad de poner en práctica ese dicho tan repetido, por padres y abuelos, que anima a ser agradecido (para demostrar que se es bien nacido). Llamémoslo responsabilidad social. Llamémoslo sentido común. Sea cual sea el motivo que te anime a ello, mostrar consideración con quienes te rodean día a día durante el desempeño de tu actividad empresarial no es síntoma de debilidad. Todo lo contrario. Devolver a clientes, socios y compañeros, o a todos en general, parte de lo que has ganado gracias a ellos sirve para cumplir con la sociedad y, al mismo tiempo, para causar sensación y recolectar afectos Y claro está, si vemos esta conducta dadivosa de un modo práctico, darse a la generosidad también permitirá mejorar la imagen de marca e intentar ser recordado con el paso del tiempo por algo realmente positivo.

Se pueden buscar fórmulas de invertir el dinero generado. Se pueden ampliar las vías de colaboración. Y se puede difundir el saber alcanzado sin pretensión de lucrase para hacer del mundo, y de los diversos sectores profesionales, algo mejor de lo que ahora existe. Las posibilidades son múltiples y en Silicon News os dejamos cinco formas concretas en las que una empresa será capaz dejar su impronta en este punto del desarrollo tecnológico, tomando como lema lo bueno que es compartir:

1. Comparte material. Que barajes la posibilidad de contribuir al avance de tu sector compartiendo material de creación propia no significa que debas entregarlo todo totalmente diseccionado y libre de cargos. Así, porque sí. Pero siempre hay proyectos que puedes utilizar de base para la difusión del conocimiento. Tras pasarse horas y horas enfrascado en tareas de programación, en la elaboración de funcionalidades y en resoluciones de problemas que quizás a otros todavía les mantengan ofuscados, tu equipo de desarrollo contará con los recursos suficientes como para plantease si compartir código en repositorios públicos del estilo de GitHub. Esto sirve de punto de partida para nuevos desarrollos, aunque ya no dependan de ti, y también para mejorar lo que ya existe. Aquí entran asimismo los proyectos paralelos que quiera alimentar tu empresa, independientemente de su cometido principal.

Un segundo grupo de profesionales que tiene madera para convertirse en referencia de sus colegas, junto a desarrolladores y programadores, son los diseñadores. Desde ilustradores a genios de la web o especialistas en darle forma a logos e iconos. Todos ellos cuentan con opciones para brillar en plataformas como Dribbble o Behance, que son precisamente lugares pensados para mostrar al mundo aquello en lo que se trabaja. Y, por tanto, para ponerse en contacto con gente del mismo mundillo y descubrir talento. O para ir recibiendo (y dando) feedback que ayude a avanzar. Otra alternativa a la hora de compartir es la liberación de recursos. Y no creas que este tipo de actitudes son propias de los recién llegados o de humildes startups con necesidades acuciantes de crecer, grandes nombres del panorama tecnológico como Twitter o Evernote ya están implicadas en causas de este tipo.

2. Comparte saber. Más allá de productos concretos, que se encuentran a la vista de todo el mundo, está esa parte intangible que también forma parte de la idiosincrasia de un negocio. Hablamos del saber acumulado. Piénsalo bien, seguro que hay competencias en las que te has especializado como empresa a lo largo del tiempo a las que puedes dar buen uso en un contexto de enseñanza. No cortes las alas a tus empleados, pon su talento al trabajo de la sociedad y permite que participen como ponentes en congresos. Los asistentes apreciarán sus competencias y tu gente se enriquecerá del contacto con otros expertos. Y ahí no termina el camino de la puesta en común. Para difundir conocimientos, puedes organizar seminarios y cursos gratuitos, incluso online, o ahondar en la práctica y celebrar un hackathon centrado en alguna de tus creaciones. Crea tutoriales. Estudia el mercado y publica informes. Da sentido a los datos dibujando infografías. En definitiva, facilita la comprensión de temas que tú ya dominas.

3. Ábrete. Cuando se habla de compartir con los demás, no hay nada más ajustado para ello que el concepto open source. La tecnología de código abierto puede ayudarte a crecer sin gastar demasiado dinero, como ya os hemos contado en alguna otra ocasión. Puede usarse como sistema operativo de ordenadores y dispositivos móviles de la organización que has construido, más allá del universo Windows y demás plataformas propietarias. Puede potenciar la productividad con suites ofimáticas que han ido surgiendo en los últimos años a base del esfuerzo de la comunidad. Puede habilitar la navegación, el diseño, la reproducción multimedia, la gestión de archivos y hasta las relaciones con los clientes con software realmente resolutivo. Y, a cambio de todo esto, tú siempre puedes devolverle el favor implicándote en alguno de sus desarrollos. Explora los proyectos que ya se están llevando a cabo en el mundo y dedícales parte de tus esfuerzos.

4. Busca proyectos. Una forma obvia de contribuir al crecimiento de la sociedad, y del sector económico en general, es postularte como inversor en compañías que acaban de comenzar su andadura en la vida empresarial. Obviamente, ésta es una apuesta que serás capaz de asumir si tus resultados económicos son positivos y te encuentras buscando formas de reinvertir lo ganado. Aunque toda ayuda será bien recibida. Con la defensa que se ha estado haciendo durante los últimos años del espíritu emprendedor, no te faltarán opciones por las que apostar. En España te toparás con cientos o incluso miles de startups dedicadas a las más diversas áreas, más o menos tecnológicas pero con el mismo halo de innovación, que podrían interesarte. Si te lo puedes permitir, una opción interesante es entregar espacios de coworking y lanzar iniciativas de aceleración para encauzar su camino. Si no, siempre puedes ofrecerte como mentor.

5. Busca una causa. No todo lo que se puede hacer con tiempo y dinero son inversiones en talento. Fuera del ámbito empresarial existen causas que merecen la pena, aunque no estén explícitamente relacionadas con tu sector, y que requieren de todas las manos que los demás estén dispuestos a tender para seguir adelante con su actividad. Sin ir más lejos, una manera de dejar una pegada sólida en este mundo es haciendo donaciones a ONGs. Y, por supuesto, volviéndolas visibles y ayudando a elevar su mensaje. En el mismo lugar podemos incluir a los investigadores que intentan poner remedio a grandes incógnitas de la humanidad, a colectivos sociales que reivindican sus derechos o a asociaciones que luchan por proteger el medio ambiente, por ejemplo. En este último caso te puedes implicar intentando ser más ecológico en la oficina. La cuestión es que no faltan causas a las que sumarse y nosotros podríamos seguir lanzando propuestas. ¿Qué tal fomentar la integración laboral de la mujer y formar a ingenieras? ¿Y si contribuyes a conectar a las regiones menos tecnologizadas?

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