5 consejos para formar a tus trabajadores

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Ayuda a tus empleados a renovar sus conocimientos constantemente para mejorar el rendimiento final de tu negocio y, de paso, para retener talento.

Uno de los mejores activos que tiene una empresa es su plantilla, su gente. Para sacar un negocio adelante es necesario dinero y una idea que marque la diferencia y que, además, cubra necesidades reales del mercado. Pero también trabajadores de nivel. Por eso, cuando alguien se embarca en la aventura de contratar personal siempre intenta seleccionar a los candidatos más completos, a los que mejor se adaptan a los puestos vacantes, a los que cuentan con conocimientos amplios, a los que tienen mayor capacidad de aprendizaje, a los entusiastas y a los que pueden acabar exprimiendo el potencial de la compañía al máximo. El caso es que no basta con la mezcla de habilidades con las que se parte. Ir reciclando el saber con el paso del tiempo es clave para seguir compitiendo con la misma fuerza del principio. Y eso es algo que la propia directiva debe fomentar.

Como se suele decir, el saber no ocupa lugar. Nunca está de más especializarse en nuevos campos y abrir miras que contribuyan a modelar profesionales más capaces. En Silicon News os dejamos cinco consejos para facilitar la formación de tus empleados:

1. Estudiar a distancia. Si te preocupa que los desplazamientos a un centro de estudios, que puede estar ubicado en otra ciudad o incluso en otra provincia distinta respecto a la sede de la empresa, se conviertan en una rutina perjudicial o en una actividad que consuma la disponibilidad de tus trabajadores. O si no te hace mucha gracia que éstos pasen más tiempo del habitual en ruta y lejos de la oficina que presentes en su mesa de trabajo y centrados en sus tareas laborales, no te preocupes. Las nuevas tecnologías nos vuelven multitarea y ubicuos, lo que es una ventaja en caso de profesionales que ya están trabajando pero desean alcanzar la perfección. Hoy en día existe una gran cantidad de cursos online sobre las temáticas más variadas que cuentan con la misma validez que los de corte tradicional, ofreciendo tutores personalizados, con horarios flexibles, adaptados por niveles, quizás de pago, a veces bonificables o también gratuitos, entre otras características. Asimismo, los hay que combinan la teoría con clases prácticas presenciales. Este tipo de modalidad educativa ahorra, al menos, el engorro de los desplazamientos.

2. El poder del vídeo… y de las videoconferencias. Uno de los elementos que está impulsando el descomunal crecimiento del tráfico de datos año tras año es el vídeo. Ahora es posible grabar situaciones que ocurran delante de nuestros ojos sin contar con una cámara profesional. Y, gracias al avance técnico que han experimentado a nivel interno los smartphones, las tabletas y también los ordenadores modernos, es posible consumir vídeo a gran resolución e incluso en tiempo real. Obviamente, en esto también tiene que ver la mejora de las infraestructuras. ¿Y por qué es importante el vídeo? Porque una de las cosas que facilita es el hecho de poder comunicarse con otras personas, verlas, escucharlas y hablar con ellas sin que ninguno de los interlocutores se mueva del lugar en el que está. Aquí entran en acción los programas de videoconferencia, que son útiles para mejorar la formación. Es posible que un experto esté dispuesto a compartir su saber con tus trabajadores pero le resulte imposible ir a las instalaciones de la empresa en persona. En ese caso, nada mejor que organizar una quedada virtual entre todos, cuando mejor le convenga al especialista, empaparse de su experiencia y aprovechar para preguntar todo tipo de dudas.

3. Mirar dentro de uno mismo. No todo el talento y los casos de éxito del mundo se encuentran fuera de la empresa, engrosando las filas de otras organizaciones o trabajando por libre. Seguro que dentro de tu compañía hay empleados con una amplia formación que tienen mucho que contar a los demás, porque podrían servir de referente o enseñar habilidades nuevas a subordinados e incluso superiores. No desperdicies su potencial. Un empleado con ciertas competencias en un área que sólo él domina dentro de tu plantilla puede fortalecer el negocio por la maestría que demuestre día a día y, además, sirve para motivar al resto. Así que anima a tus empleados estrella a que se relacionen con sus compañeros y actúen de guías. Que estrechen lazos siempre es positivo. Del mismo modo que puedes organizar charlas magistrales con especialistas ajenos a la empresa, está en tu mano hacer lo mismo con la gente que ya trabaja para ti. Y, además, conociendo por adelantado su disponibilidad de horarios. Otra opción interesante es darles vía libre (y los días que necesiten) para que acudan como ponentes a eventos. Esto los curtirá en la batalla del saber.

4. ¿Quién quiere una entrada? Los congresos, las sesiones, los eventos públicos, las ferias y demás acontecimientos que congregan a expertos, por un lado, y a asistentes ávidos de aprender, por el otro, son un punto y aparte en esto de la formación. Y es que hay mucha sabiduría que rascar sin abandonar la oficina. Pero también se produce mucho movimiento en el mundo exterior. Parte de ese movimiento lo causan las conferencias tecnológicas y no tecnológicas. Por algo existen sucesos profesionales de todo tipo. Desde reuniones pequeñas y humildes, a nivel local, hasta conferencias internacionales en las que intervienen las compañías más poderosas del panorama para mostrar sus avances y cuya entrada suele cotizarse alto, por cientos o incluso miles de euros. Acudir a ellas es una excelente manera de progresar. Allí se pueden actualizar conocimientos, realizar contactos, captar clientes, acceder a previews de software e incluso ganar dispositivos. El único obstáculo es el precio y no es algo para tomarse a la ligera. Si no puedes permitirte costear ni un par de entradas, prueba con los sorteos oficiales que realicen organizadores, medios y demás, ¡quizás haya suerte!

5. Innovando madura la gente. Los libros aportan conocimientos, pero no lo contienen todo a lo largo de sus páginas. Ocurre lo mismo que con la inteligencia y el potencial que encierra tu empresa entre sus muros. Aunque el nivel de saber con el que cuentas en estos momentos puede ser suficiente para ir quemando etapas, siempre es mejorable. De vez en cuando resulta conveniente salir y ver qué es lo que se cuece en el mercado. También es recomendable arriesgarse y probar cosas nuevas. No hace falta ser un gigante del calibre de Google y poseer un laboratorio secreto para permitir que tus empleados dediquen un porcentaje de su semana laboral a proyectos personales, en paralelo a su tarea habitual encomendada. Estudia su propuesta y dales el visto bueno para que asuman nuevos retos. Incita a tu gente a pensar a lo grande. Posibilita que usen tecnologías con las que se encuentran a gusto, aunque no sean las mismas que emplean día a día. Motívalos para que se conviertan en algo más que trabajadores cumplidores y productivos. Estimula, en definitiva, su creatividad y capacidad de innovación, porque su avance será el tuyo.

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