5 consejos para reinvertir tus ganancias

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¿No sabes qué hacer con tus beneficios? ¿O cómo darles un nuevo sentido en favor de tu negocio? En Silicon News os dejamos cinco ideas básicas.

Diferenciarse de la competencia, superarla, atraer al talento más brillante, crear un producto de calidad, ganarse la confianza de los consumidores, expandirse geográficamente, abrir sucursales, labrarse un nombre en el mercado, liderar en ventas, despertar buenas críticas, ser respetado y consolidar la idea de negocio que sustenta todo su entramado para acabar siendo algo más que una moda pasajera. Ésos son algunos de los objetivos vitales que comparte toda empresa que se precie con el resto de sus rivales, como también lo es, por supuesto, generar beneficios. Cuantos más, mejor. El caso es que si una compañía es capaz de emplear de forma inteligente el dinero que va ganando trimestre tras trimestre, una vez alcanzando el objetivo de la rentabilidad, el resto de puntos de la lista irán tachándose con relativa facilidad.

Las ganancias acumuladas no sólo sirven para engrosar las cuentas bancarias particulares, sino para velar por el futuro a largo plazo de la empresa. Si no sabes cómo reinvertir tus ganancias en favor de tu negocio, en Silicon News os dejamos cinco ideas básicas:

1. Vete de compras. ¿Qué hacer cuando el dinero te quema en la cuenta bancaria? Una idea es sondear el mercado en busca de buenas presas. Esto es, adquiere compañías para aumentar tu poderío en los panoramas nacional e internacional. Pero no te conformes con cualquier compañía, ni con la primera que capte tu atención, sé exquisito. Antes de hacer una oferta en firme a sus propietarios deberás investigar la historia de la empresa pretendida, sus finanzas, su potencial de crecimiento, las probabilidades de patentar su tecnología, el perfil de sus empleados, sus asociaciones con otras firmas… También deberás decidir si quieres absorber toda la organización o hacerte sólo con una parte, con aquella que complemente tu visión empresarial y se convierta en la pieza que ayude a dar sentido al resto de tu estrategia. Otra idea es invertir en startups que están dando sus primeros pasos y que probablemente estarán dispuestas a aceptar tu dinero a cambio de una porción de su accionariado. Esto te permitirá minimizar riesgos pero manteniendo un as bajo la manga.

2. Reconquista el poder perdido. Hablando de acciones, si durante tu etapa inicial te ocurrió lo mismo que a esas startups y te viste obligado a ceder a terceros parte de la propiedad que habías creado de la nada para juntar el dinero que necesitabas y así ir cumpliendo los hitos preestablecidos el día que elaboraste tu plan de empresa, ahora es tu momento de dar un golpe de autoridad. Tienta al resto de los accionistas con un plan de recompra y vete recuperando, al menos, parte del poderío perdido con el paso de los años. Quizás cuentes a tu alrededor con accionistas que ya hayan expresado su intención de vender. Si te adelantas a un posible comprador externo, evitarás que la situación se descontrole y gente extraña entre en tu círculo de influencia. Esto es, si no habías previsto que te ofreciesen el paquete a ti antes. La recompra de acciones también es buena idea para las empresas más humildes que van dejándose socios o empleados por el camino pero que siguen manteniéndolos en su accionariado. Si en el futuro buscas más apoyo, los inversores podrían ver con malos ojos que personas que ya no siguen en la compañía tengan capacidad de decisión en su devenir o la posibilidad de crear conflictos por pura venganza.

3. Recompensa a tus empleados. Nadie ha dicho que el mundo empresarial esté libre de peligros y que gestionar equipos humanos sea la tarea más sencilla del mundo. Ni mucho menos. Pero que algún empleado pueda salir rana tampoco significa que el resto de la plantilla no merezca ser premiado de vez en cuando por su lealtad y su buen hacer a lo largo de los años. Si tus previsiones de ingresos y ganancias van al alza, puedes aprovechar para subir los sueldos y ajustarlos a los siempre crecientes precios de productos y servicios, haciéndole la vida más agradable a tus trabajadores y demostrándoles que quieres seguir contando con ellos. También puedes otorgar una paga extra o hacerles un obsequio a modo de recompensa e incentivo al mismo tiempo, como si fuera un perk más. Esto es, unos días de vacaciones totalmente cubiertos, la asistencia a cursos de formación de su interés con todos los gastos pagados, la construcción de un área recreativa en la oficina o cualquier otro detalle que antes no te planteabas y ahora sí te puedes permitir.

4. Devuélveselo a la empresa. Otra opción es hacer que el dinero vuelva por donde vino, pero dejando patente el antes y el después de la inversión. Para mantener una empresa viva el mayor tiempo posible es obligatorio que ésta vaya renovándose al mismo ritmo que va evolucionando la industria. ¿Por ejemplo? ¿Qué pasa si las nuevas generaciones de empleados piden más dispositivos móviles en la oficina y los expertos demuestran la eficacia del BYOD? Entonces habrá que abrir los brazos e invertir en nuevas políticas de seguridad, más acordes con los nuevos tiempos. De hecho, la cartera de seguridad es una de las que más atención debería recibir por parte de los presupuestos, ya que el entorno corporativo es objetivo inequívoco de los ciberdelincuentes. Una pérdida de datos sería fatal para su actividad y su propia reputación. Otra partida que podrías reforzar con el exceso de capital es la de marketing. Nunca está de más anunciar las bondades de tu empresa entre el público y abrirte a nuevos mercados. Para seguir siendo competitivo también deberías modernizar tu flota de dispositivos informáticos, renovar licencias de software, pasarte a las últimas actualizaciones y formar a tus empleados en las últimas tendencias.

5. Empléalo en causas sociales. No te va reportar los mismos beneficios que la adquisición de una compañía o la actualización de tu maquinaria, ya que ambos son movimientos que están pensados para seguir generando más y más dinero en trimestres venideros, pero devolver parte de lo que ganas a la sociedad que te ha hecho elevarte hasta donde estás es señal de virtud y también genera satisfacción. Hay cientos de proyectos dispuestos a cambiar el mundo que necesitan de un empujón financiero para empezar a desplegar su magia, tanto a nivel tecnológico como en otras áreas económicas. Puedes optar por invertir en empresas de tu misma actividad o Comunidad Autónoma sin pedir nada a cambio, de forma altruista y por el mero hecho de echar una mano, o incluso ofrecerles asesoramiento gratis. Puedes hacer aportaciones a fundaciones sin ánimo de lucro o centros de investigación que subsisten a base de subvenciones y la buena voluntad de otras personas. Y también puedes crear tu propia fundación, programa de becas, congresos, concursos, cursos y demás actividades.

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