¿Cómo será Linux en unos años?

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Los distribuidores se basarán en tres modelos, la virtualización asentará al sistema en servidores y su configuración estará totalmente automatizada.

En los últimos cuatro años, Linux ha avanzado considerablemente en cuestión de facilidad de uso, reforzando su popularidad entre usuarios profesionales o de consumo.

¿Cómo cree que será el sistema operativo dentro de otros cuatro años? Ofrecemos algunas pistas sobre su futuro.

Linux seguirá madurando y evolucionando como software cada vez más sencillo de utilizar
por los usuarios que no tienen un perfil técnico, pero buscan una alternativa económica a Windows o MacOS.

A su vez, se asistirá a tres modelos básicos de uso del sistema operativo, en los que encajarán todas las distribuciones disponibles: de pago, libre y gratuito.

El primero consiste en el pago por cajas como las de Ubuntu, que por menos de 20 euros incluye soporte profesional y licencias para tecnologías con derechos (como codecs de DVD) por ese precio fijo.

En segundo lugar, se encontrará la opción más extendida en la actualidad, basada en la libre distribución con soporte de pago totalmente opcional.

Por su parte, la distribución gratuita no incluirá ningún componente susceptible de patente o derechos. Algunas ofertas como Blag Linux ya funcionan así, al igual que Ubuntu Intrepid Ibex, disponible este mes.
Pero quizá lo más importante es que serán los propios creadores de las distribuciones los que enfaticen las diferencias entre los tres modelos, posicionándose en uno, dos o los tres con distintas ofertas.

Hardware y aplicaciones
En la actualidad, Linux está presente en múltiples dispositivos de hardware sin que el usuario lo sepa. En unos años, se hará un hueco por sí mismo en el hardware, gracias a la proliferación del mercado netbook o portátiles de bajo coste.


HP, Dell o Lenovo ofrecerán no solo portátiles, sino también dispositivos periféricos cuyo hardware es ampliamente controlado por Linux. Y cualquier fabricante tendrá esta opción de drivers open source.

Con respecto a las aplicaciones, se utilizará programas como los actuales, pero mucho más evolucionados y compatibles. Así por ejemplo, OpenOffice estará probablemente en su cuarta versión, siendo interoperable con las macros Microsoft VBA y con una nueva interfaz y edición nativa 64-bit.

Además, los navegadores Linux se convertirán en consolas centrales para monitorizar el despliegue de aplicaciones, algo que ya comienza a suceder con plataformas como Gmail en lugar del cliente Outlook o Mozilla Thunderbird.

Desktop y configuración del sistema

Linux jugará un papel predominante en la gestión del desktop. Recientemente hemos visto algunos ejemplos avanzados, como el entorno KDE 4 a través de su interfaz Plasma.

Algo parecido sucederá con Mac OS X y la interfaz gOS para desktop, capaz de operar como front-end para múltiples aplicaciones web. Y así, nos encontraremos con diversas variantes de estas interfaces que permiten controlar el desktop Linux con unos cuantos clics.

En este sentido, la configuración de sistema mediante líneas de código será algo del pasado, primando la automatización de parámetros como la configuración de pantalla.


Cada distribución contará con su suite de software, y por tanto el sistema de configuración será diferente, pero podría haber kits genéricos y neutrales que sirvieran para varias ofertas, algo del estilo PackageKit.org. De nuevo, más simplicidad.

Almacenamiento y virtualización

En la actualidad ya existen discos de 1 Tb por unos 200 euros. En unos años, habrán bajado de precio y se contará con servidores multimedia con mucha más capacidad.

Linux ayudará a organizar todo ese espacio, con herramientas como el sistema de archivos ZFS de Sun Microsystems, basado en código fuente abierto y que permite gestionar los dispositivos y su escalabilidad.

Puede que próximamente estas herramientas de gestión se integren directamente en el kernel de Linux como un añadido más, o que se ofrezcan como opción en implementaciones basadas en OpenSolaris.

La virtualización en el núcleo de Linux -ya se trate de KVM o Xen- simplificará enormemente la posibilidad de correr Linux junto a otros sistemas operativos y las operaciones de migración.

Probablemente se contará con sencillas opciones de ‘corta y pega’ entre aplicaciones de distintos sistemas, utilizando para ello una máquina virtual como contenedor. Dicha flexibilidad irá en aumento.

Por último, la preponderancia de Linux en el segmento servidor continuará reforzándose. Gracias a la virtualización, Linux se utilizará como sistema operativo o como hypervisor de otros sistemas. De nuevo, Xen y KVM compartirán liderazgo, el primero más cerca de la virtualización del hardware.

Sea como fuere, la diferencia entre el Linux actual y del futuro se está gestando según se consolida como plataforma servidor, sistema para equipos portátiles o dispositivos hardware de nueva generación. Pero con la misma idea subyacente: la simplicidad y flexibilidad para el usuario.

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