¿Dónde está el límite de las ventas por Internet?

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David Piper, un lord inglés de 58 años, vende su vida a través de la Red tras conocer que padece un cancer de prostata avanzado.

En Internet se puede encontrar de todo, desde ropa, coches o viajes hasta almas y vidas.
Los límites sobre lo que se puede vender y comprar en la red no están totalmente definidos, lo que crea un vacío legal que permite la inclusión de elementos discordantes en las listas de ventas online.
Muchas de estas páginas no impiden la comercialización de esta clase de ‘productos’. eBay, por ejemplo, es uno de los sites de compra venta que registra el mayor número de ofertas extrañas. Desde un fantasma en un frasco hasta el sentido de la vida se han podido comprar y vender en la casa de subastas.
De este modo, la costumbre ha creado nuevos nichos de mercado que no responden a ninguna de las leyes tradicionales de la oferta y la demanda. El producto no cubre ningún tipo de necesidad (principal o creada) del consumidor, sino que sirve para solucionar algún problema del vendedor.
Desde el agobiado con la hipoteca que rifa su casa hasta la ya casi tradicional venta del alma, la web se está convirtiendo en la respuesta rápida a los problemas financieros.
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Y cuando aún resuena en la Red el caso de Walter Scott, un chico que vendió su alma a través de Internet asegurando que necesitaba dinero, acaba de aparecer otra persona, David Piper, que pretende hacer negocio con su vida a través de e-Bay.

Este lord inglés, de 58 años y al que se le diagnosticó un cancer de prostata avanzado, tiene pensado vender todas sus propiedades (grandes extensiones de tierras en Plymouth, hoteles, dos Bentley y una colección de arte contemporáneo de 140 piezas) e incluso su título nobiliario al mejor postor.
Según Piper, lo único que quiere es deshacerse de sus propiedades y marcharse a Londres para recibir tratamiento y estar con sus hijos.
No es la primera vez que Piper aparece en los medios de comunicación. El lord inglés ya saltó a la palestra en el año 2002, cuando publicó un anuncio en el diario International Herald Tribune, buscando “un alma gemela con sentido del humor”.

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