Adiós pagos en metálico, hola billetera virtual

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Existe la tecnología, también el mercado y empiezan a aflorar los primeros acuerdos entre fabricantes, operadores, bancos y comercios. Todo apunta a que 2011 será el año en que despeguen las transacciones “tap and go” por NFC.

En Málaga, los usuarios de la red municipal de autobuses validan sus viajes sin presentar tickets al conductor. En Cubas de la Sagra, los operarios del servicio de limpieza adivinan el nivel de saturación de los contenedores sin abrirlos. En Cáceres, los turistas ahondan en la historia del patrimonio monumental sin recurrir a la información de sus guías. En Sitges, comerciantes y clientes se relacionan en la compraventa sin monedas, sin billetes… y sin tarjetas de crédito o débito.

Son sólo algunas de las experiencias piloto que se han puesto en marcha en España durante los últimos meses bajo el paraguas del protocolo NFC y que demuestran lo sencilla que podría volverse la vida con un simple toque de teléfono. Desde entrar en una sala de cine o la habitación de un hotel, hasta disfrutar de cupones descuento, inventariar productos, recargar terminales o intercambiar archivos, pasando por los esperados pagos móviles. Todo es posible.

Pero, ¿cómo funciona y qué significa exactamente eso de NFC? La Comunicación de Campos Cercanos o Near Field Communication, por sus siglas en inglés, es una tecnología inalámbrica que mediante la identificación por radiofrecuencia (RFID) permite intercambiar datos entre dos dispositivos electrónicos. Hasta ahí nada nuevo. Lo singular es que el contacto entre aparatos se produce en simultáneo, a una distancia de menos de 20 centímetros y con una velocidad de transferencia de hasta 848 kilobits por segundo que emisor y receptor pueden pactar y modificar sin detener el proceso comunicativo.

De este modo, un teléfono móvil puede actuar como lector de etiquetas inteligentes para conexiones “peer-to-peer” o comportarse de manera pasiva, sometiéndose al campo electromagnético de otro aparato en modo lectura y permitiendo la salida de datos. Algo que países como Japón o Corea del Sur, donde la tecnología avanza a pasos agigantados, han sabido aprovechar desde hace años y que el exportador de tendencias Estados Unidos está empezando a impulsar. Pero también en Sudáfrica, India, Malasia y otras regiones en desarrollo causan furor, en su caso porque cubre la necesidad de personas sin cuentas corrientes.

Velocidad, comodidad y seguridad

Y es que las ventajas de los sistemas “contactless” son evidentes. Centralizar varias funciones en un sólo dispositivo simplifica el día a día al no tener que llevar encima tarjetas, llaves, memorias USB o cualquiera que sea el objeto al que sustituya. En el caso de asociar el móvil a una cuenta bancaria, se acelera el proceso de pago; en el de hacerlo a un número ID, se automatiza el acceso a locales. A esta comodidad se suman un bajo consumo de energía y la seguridad: el dispositivo se bloquea ante posibles robos y requiere el tecleo de un código PIN para volver a ponerse en marcha.

¿Entonces por qué la idea no ha cuajado en Europa hasta ahora? En primer lugar, no todos los terminales están preparados para adoptar esta función. Ni siquiera todos los smartphones que hay en el mercado llevan chips NFC en sus entrañas, como es el caso de los Nexus S y Galaxy S2 de Samsung, por ejemplo. Una tendencia que los expertos creen que se revertirá a partir de 2012, cuando el 15% de los móviles de última generación soporte la nueva modalidad de pago (frente al 1% actual) y unos 20 países la validen. Dos años después, la cifra aumentará a uno de cada cinco teléfonos, según cálculos de Juniper Research, o a 260 millones de unidades, de acuerdo con los de Telefónica.

En segundo lugar, la comunicación de campos cercanos necesita que los comercios se modernicen e inviertan en maquinaria. Para facilitar este paso ya están surgiendo iniciativas como la del fundador de la red de microblogging Twitter, Jack Dorsey: Square, que mediante la adhesión de un pequeño accesorio transforma cualquier smartphone o tableta en monedero digital. “Ideal para saldar deudas entre amigos” o para “la pequeña tienda de la esquina” que no puede costearse un lector tradicional de transacciones crediticias. Otras aplicaciones similares son GoPayment de Intuit, PAYware Mobile de Verifone, ROAMpay de QuickPay y iCarte de Wireless Dynamics.

En tercer y más importante lugar, entidades financieras y operadores de telefonía no estaban por la labor. Tanto unas como otros han intentado proteger su “status quo” privilegiado, bien prorrogando la vida del pago por tarjeta con las consecuentes comisiones derivadas de clientes y tiendas por cada compra abonada de esta forma, bien apostando por servicios de tarificación adicional, más lucrativos, como los SMS Premium. Pero también esto está empezando a cambiar.

Hacia un estándar inalámbrico universal

La Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) ha tomado cartas en el asunto, obligando a las empresas de telefonía a reducir sus tarifas. Además, la entrada en el sector de gigantes como Google y PayPal fuerza a todos los implicados a aplicarse la máxima de “renovarse o morir”. La consultora Javelin Research calcula que el 20% de los pagos online que se realizan hoy en día procede de medios diferentes “al plástico” y que el uso del móvil destaca entre las alternativas con mayor futuro.

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