Un adolescente pone en jaque a Twitter

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Un joven de 17 años se declara responsable “accidental” de la infección masiva.

Pearce Delphin, un adolescente australiano de 17 años, parece ser el inicio de una cadena que culminó ayer con un ataque masivo a la red social Twitter, que afectó a millones de usuarios. Delphin (@zzap en Twitter) se ha declarado responsable del daño al anunciar que expuso el error de seguridad en un tweet relacionándolo con la función de JavaScript “onMouseOver”, que causó que cuando el ratón de los usuarios se posaba sobre algún pop-up, las ventanas se abrieran sin hacer click.
Pero las consecuencias de su “inocente” tweet fueron mucho más allá. Varios usuarios tomaron nota del error y el código se modificó para realizar otras muchas funciones como el envío de tweets automáticos o la redirección a páginas pornográficas. Durante un par de horas, el caos reinó en la red social hasta que los responsables de Twitter anunciaron que el parche para corregir el fallo estaba ya en funcionamiento y que “no se trataba de un error grave”. Ahora falta saber si la gravedad del asunto sigue siendo tan leve cuando se trate de acusar al joven australiano, que, según declara, no tenía la menor idea de lo que podía pasar. “Simplemente lo hice para ver si se podía hacer. Cuando colgué mi tweet no sabía que eso iba a convertirse en lo que fue, ni siquiera se me pasó por la cabeza”, explicó el joven a AFP.
Lo cierto es que desde su cuenta se descubrió el fallo, no se creó el gusano que infectó a la red. Su responsabilidad legal en el caso podría ser limitada ya que el error era tan notorio y su expansión fue tan rápida que sería difícil responsabilizar al joven de la infección. En estos casos, el procedimiento a seguir es informar a la red social del fallo de código. Pero eso es precisamente lo que hizo el programador japonés Masato Kinugawa, que informó a Twitter del error el pasado mes de agosto. Tras haber sido reparado, Kinugawa creó la cuenta “RainbowTwtr”, desde donde se replicó el gusano.
Lo que empezó casi como un juego se ha convertido en un enorme dolor de cabeza para Twitter que ha afectado notoriamente a su imagen de marca. El inmenso daño potencial de la infección debería hacer a la red social replantearse sus estándares de seguridad.

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