Antiguo contratista de la NSA crea una fuente tipográfica a prueba de espías

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Si alguna vez quisiste escribir algo que nadie más pudiera leer te habrás preguntado qué sistemas de codificación mediante complicadas claves o barreras de programación deberías emplear para proteger la confidencialidad, pero quizá nunca esperabas que bastase con diseñar un tipo de letra que por sus características hiciese prácticamente imposible que los algoritmos de reconocimiento de texto no fueran capaces de entender qué palabras componen el texto.

Sang Mun es un diseñador coreano que trabajó para la NSA (Agencia de Seguridad Nacional USA) como contratista y que ha creado una familia de tipos de letras bautizada ZXX que representa un serio dolor de cabeza para los sistemas inteligentes de reconocimiento óptico de caracteres (OCR).

Un diseño de letras tan intrincado y enrevesado que si a un lector humano ya le puede resultar algo complejo hacerlo y puede necesitar detenerse unos segundos, a una máquina le resulta casi imposible puesto que las líneas que van añadiendo información (o camuflando) la que correspondería a los trazos habituales de las letras de nuestro alfabeto logran convertir en inteligible un texto redactado en la fuente ZXX.

Mun explica que diversos motivos le han llevado a diseñar esta fuente tipográfica ininteligible para los sistemas automatizados de decodificación de textos, tales como las revelaciones sobre los programas de espionaje sistematizado de la NSA a través de Internet, las noticias sobre la construcción por dicha agencia del mayor centro de datos del país para (presumiblemente) descifrar comunicaciones, la cada vez mayor cantidad de información que las redes sociales poseen de sus usuarios o hasta el propio desarrollo de las GoogleGlass. Una acumulación de circunstancias que para Mun pueden constituir una amenaza contra nuestra privacidad y de ahí su voluntad de mantener a salvo el secreto de nuestras comunicaciones, al menos de forma escrita.

Para ellos ha desarrollado cuatro fuentes distintas (Calmo, False, Noise y Xed) que aunque son legibles mediante OCR son lo suficientemente complejas como para que no pueda interpretarse el significado de los símbolos que constituyen letras de nuestro alfabeto occidental aunque sí resultan legibles y comprensibles para el ojo humano, aunque evidentemente nos cueste un poco más que con los tipos de letra habituales.

Cada una de las fuentes emplea un truco diferente para conseguirlo: Camo añade patrones a modo de camuflaje sobre el dibujo de la letra, Noise superpone capas de puntos, Xed dibuja una X sobre cada letra y False emplea una letra más pequeña detrás de una de mayor tamaño. Combinándolos el resultado es ininteligible.

Matthew Green, profesor de Ciencias de la Computación en la Universidad Johns Hopkins afirma que de los cuatro tipos de letra False es el más prometedor para conseguir los resultados que se propone pero en cualquier caso los patrones de descodificación no se verían engañados por una simple cuestión: para ellos las letras no dejan de ser dibujos y con un mero cálculo de la frecuencia de cada uno se puede averiguar a qué letra corresponde cada representación gráfica. En inglés, por ejemplo, la letra más empleada es la E así que bastará con analizar un texto de la suficiente longitud para determinar a qué “dibujo” se le asigna la equivalencia con dicha letra y así sucesivamente con las más habituales y no se tarda demasiado en descubrir alguna palabra clave (and, what, for…) que permite identificar otros grupos de letras hasta descifrar completamente el “alfabeto” camuflado.

Las fuentes ZXX pueden descargarse en esta dirección.

 vINQulo

CNN

ZXX

 

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