Apple tiene un equipo de 100 personas desarrollando el iWatch

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Directivos, ingenieros y expertos en marketing llevan ya tiempo trabajando en el primer producto realmente nuevo que saldría de Cupertino desde el iPad. El reloj inteligente ya habría pasado la fase de pruebas preliminares.

El ecosistema de Apple se completaría ir abajo (en cuanto a tamaño físico) e introduciría un nuevo dispositivo que aunque no sería el primero (no olvidemos el exitoso Pebble, entre otros antecedentes) sí que permitiría, como sucedió con el iPhone, que un correcto desarrollo de producto dice lugar a toda una generalización del mismo a través de otras marcas.

El equipo, que habría ido creciendo desde el pasado año y en el que se incluyen profesionales de hardware, software, diseño, marketing… estaría formado por empleados de Apple que habrían intervenido previamente en el desarrollo de dispositivos como el iPhone o el iPad. El tamaño de este grupo, según quienes conocen las interioridades de Cupertino, permite afirmar que no se trata de un grupo de experimentación sino que el iWatch se está derrotando con vistas a una futura existencia comercial.

En los últimos tiempos, y a pesar de los buenos resultados de ventas de la empresa, el valor de los títulos de Apple en Bolsa ha descendido y los accionistas estarían reclamando a Tim Cook algún movimiento que permitiese aumentar la consolidación de la empresa como motor de progreso tecnológico con dispositivos novedosos, antes que continuar la senda de presentar nuevas versiones modificadas de productos que ya llevan años en el mercado.

De lo grande a lo pequeño, las posibilidades pasarían por el insistentemente rumoreado televisor de Apple pero casi sería más sencillo lanzar este iWatch que además contaría con el exitoso precedente del iPod Nano de sexta generación que gracias a su forma y tamaño permitió el desarrollo de una industria auxiliar de correas de muñeca que permitían emplear el reproductor de MP3 como reloj. Ahora se trataría de diseñar el producto pensando prioritariamente en ese uso, potenciando su utilidad como apéndice del smartphone, con el que se comunicaría mediante Bluetooth para ofrecer información sobre notificaciones, mensajes entrantes y demás.

Con todo, el mayor reto al que se enfrenta el desarrollo del iWatch pasa por la cuestión del consumo energético, ya que con un dispositivo de tamaño tan reducido y permanentemente conectado mediante Bluetooth (u otra tecnología inalámbrica) habría que hacer malabarismos para no andar pendiente de un cargador y un enchufe.

vINQulo

Bloomberg

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