Aprendiendo a usar Wi-Fi público de manera segura [Galería]

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Si sueles recurrir a conexiones inalámbricas gratuitas para navegar por Internet sobre la marcha, en cualquier momento y lugar, revisa nuestro decálogo de buenas prácticas para mantener a salvo el dispositivo de acceso y los datos que éste contiene.

Disfrutar de Internet se ha convertido en un quehacer cotidiano para millones de personas alrededor de todo mundo. Sobre todo ahora que los usuarios se han desprendido del anclaje que suponían los cables y ya no necesitan sentarse delante del escritorio para sumergirse en esa otra esfera de realidad que parte de la pantalla.

Basta con tener un teléfono móvil para buscar información que ayude a resolver al instante esa duda que nadie a tu alrededor sabe solucionar. Pero también para publicar un comentario en la red social de moda, para compartir con los demás la fotografía que acabas de sacar de tus vacaciones, para comprarle un detalle a través de un eCommerce a un amigo que en nada estará de cumpleaños y asegurarte de que el paquete llegue por la vía urgente o para orientarte sobre el mapa, partiendo de tu posición actual.

Las posibilidades son infinitas. Y, lejos de obligarte a tirar siempre de datos, los smartphones y otros dispositivos informáticos como las tabletas o los portátiles, por ejemplo, son capaces de conectarse por Wi-Fi para hacer todas estas y otras tareas de manera directa, ahorrando dinero por el camino. Las conexiones inalámbricas gratuitas forman parte de la oferta de múltiples lugares, desde bares a centros comerciales, pasando por aeropuertos.

De hecho, Aena, la entidad pública de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea ha anunciado hace tan sólo unos días que su red de 46 aeropuertos y 2 helipuertos contarán con conexión inalámbrica gratuita, además de la opción de pago, a partir de este mismo año.

Es una comodidad obvia y alienta la movilidad. Pero, al mismo tiempo, hay que recordar que usar Wi-Fi en sitios públicos, compartiendo acceso con otros usuarios a los que no se conoce, no es lo mismo que conectarse a la red del hogar o de la oficina en términos de seguridad y garantías.

¿Qué es lo que se puede hacer, entonces? Para impedir sustos y evitar robos de datos confidenciales por el simple hecho de abrazar las conexiones a un Wi-Fi público, en SiliconWeek ofrecemos el siguiente decálogo con consejos prácticos. Toma nota:

Usar Wi-Fi público y seguro

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No des nada por sentado
Antes de engancharte de manera arbitraria a cualquier red Wi-Fi que sea capaz de detectar tu dispositivo cuando ni tú ni él os encontráis en vuestro radio de acción habitual, cuenta hasta tres. Primero piensa si te resulta indispensable conectarte. ¿Puedes o no puedes esperar hasta llegar a casa o a la oficina para consultar Internet? Luego lee bien el nombre de las conexiones que están disponibles, ya que es posible que varias compartan nombres similares o que alguna de ellas presente una apariencia confiable y seria pero en realidad esconda toda una estafa tras de sí. Y por último, pero no menos importante, si el Wi-Fi depende de un local, pregunta directamente a sus responsables cuál es la conexión correcta.
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