Las asesorías que no se pasen a las TIC no sobrevivirán durante más de 4 o 5 años

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El sector, que emplea a unas 200.000 personas, tiene que pasarse a las nuevas tecnologías para ofrecer valor añadido a sus usuarios.

Es la muerte de la bolsa de El Corte Inglés con las facturas: las asesorías tienen que cambiar la estructura de negocio, como llegan al cliente final. Aquellos tiempos en los que las asesorías se convertían en realmente custodios de documentos y llegaban a verse obligadas a cambiar de sede al verse desbordados por los textos han llegado a su fin.

Es renovarse o morir. “Las asesorías a las que va bien están usando nuevas tecnologías“, explica el director de la división de despachos profesionales de Sage, Eufemio Escobar. Reinventarse es más necesario que nunca.

“Si uno de los pocos valores añadidos que da el asesor es la tramitación”, apunta, poco habrá que darle al cliente. “La tecnología es una inversión”, explica, “te prepara para el futuro y puedes relacionarte mejor con los clientes”.

Las TIC ayudan a “ser más competitivo”, una necesidad básica en cualquier apuesta de negocio. En un mercado en el que como apunta Escobar “tendemos a que cada vez haya menos papeles”, apostar por las nuevas tecnologías es básico.

La nueva asesoría “será un consejero”, que basará su sabiduría en la experiencia y en los recursos que pone a sus disposición la tecnología. Los clientes llegan “buscando experiencias”, una guía que le ayude en el día a día de su negocio. “Tiene que dejar de existir la gestoría que pica datos”, apunta.

La eAdministración, cada vez más presente, la obligación legal de implantar la factura electrónica o la firma digital convertirán esta necesidad en una obligación, por lo que mejor estar preparados.

Sector sensibilizado

Se camina hacia una oficina sin papeles y el sector parece haberse dado cuenta. Según Escobar, las asesorías están “bastante” sensibilizadas. La obligatoriedad de la efactura, el ahorro de costes y la mejora en la productividad (un 25%) son algunas de las razones para convertir a los asesores en conversos al mundo digital.

“La tecnología es una inversión”, apunta Escobar. De hecho, más que una inversión es una garantía de supervivencia. Las estimaciones del directivo apunta que la esperanza de vida de una de esas asesorías de toda la vida que únicamente se centran en los papeles está en los 4 a 5 años.

La reconversión del sector necesita por tanto de la complicidad de todos los actores. En España existen 50.000 asesorías, con una media de entre 50 a 60 clientes y 200.000 trabajadores, el equivalente a la población de ciudades como Leganés o Almería.

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