Biocarburantes: dar de comer a los coches en vez de a los hambrientos

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Lo acaba de advertir la ONU. El uso y el negocio de los biocarburantes en el mundo está desplazando los cultivos para el consumo humano y dando paso a plantaciones que puedan transformarse en combustible.

“La rápida idea de convertir comida -como maíz, trigo, azúcar o palma- en combustible es una receta para el desastre”, señala el informe de la ONU al que ha tenido acceso Efe.

El documento alerta de que la producción de biocombustible hará subir los precios de los productos básicos “amenazando su acceso a los más pobres que ya dedican una gran proporción de su ingresos para alimentarse”.

La subida del precio del petróleo y la amenaza del cambio climático han hecho del biocombustible más que una solución, un nuevo y flamante negocio al que las principales petroleras se han apuntado. Una vez más, se pide a los países más desfavorecidos que carguen con la producción de esta nueva “materia prima”.

El informe pide que se establezca una moratoria de cinco años para la actual producción de biocarburante que “permita idear tecnologías y estructuras reguladoras que protejan contra el impacto negativo en el medio ambiente, la sociedad y los derechos humanos”.

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