China y Rusia acuerdan no agredirse mutuamente en el Cyberespacio

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Casi podría decirse que estamos ante una especie de Pacto Ribbentrop-Molotov 2.0 y habrá que esperar que no acaba como aquel, pero al menos el acuerdo al que habrían llegado estas dos potencias asegura que no habrá agresiones entre ambos… al menos en el teatro operacional de la Red.

Representantes de China y Rusia han firmado un acuerdo por el que se comprometen a no recurrir a la cyberagresión mutua, una edición electrónica de pactos como el mencionado Ribbentrop-Molotov por el que los ministros de asuntos exteriores de la Alemania nazi y la extinta URSS se comprometían a solucionar pacíficamente las controversias que surgieran entre ellos.

En este caso los firmantes se comprometen a no agredirse mutuamente con medios informáticos además de luchar conjuntamente contra las agresiones de esa misma naturaleza que pudieran desestabilizar sus respectivos estatus políticos y económicos, para lo que intercambiarán la información y los conocimientos tecnológicos para mantener su seguridad.

Hay quien ha valorado este acuerdo como una manera de posicionarse contra la primacía estadounidense en Internet (programa PRISM, espionaje de la NSA, persecución a Julian Assange y a Edward Snowden…). El mandatario ruso Vladimir Putin no desaprovecha ocasión para recordar que el origen de Internet es un proyecto de la inteligencia militar estadounidense (ARPANET).

Cabe recordar también el paralelismo existente entre la estricta regulación de publicación de contenidos online en ambos países, con importantes restricciones a la libertad de uso de la Red de sus ciudadanos.

En el caso de Rusia la legislación obliga a blogueros y tuiteros con más de 3.000 seguidores a someterse a los mismos mecanismos de regulación que los medios de comunicación y no pueden publicar con seudónimo. En China a las restricciones de uso de las redes sociales más populares en el planeta (Facebook, Twitter…) se une la existencia de redes sociales propias (Baidu, Weibo…) que están sometidas a un férreo control por parte de las autoridades locales.

vINQulo

The Wall Street Journal

 

 

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