Científicos europeos construyen un supercomputador que simula el cerebro humano

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El proyecto concluirá en 2024 y pretende ayudar en el estudio de enfermedades neurológicas como el autismo, la depresión, el Parkinson o el Alzheimer.

IBM no está sola en su ambición de construir un cerebro virtual. Un grupo de científicos liderado por el profesor Henry Markram, director del laborotario de microcircuitos neuronales en la École Polytechnique Fédérale de Lausana, Suiza, también trabaja en un potente supercomputador que en la práctica funcionaría igual que la mente humana.

Para ello los investigadores se han embarcado en una laborioso proceso de recolección de datos que ha durado 15 años sobre la forma en la que funciona el cerebro de las personas, para después replicarlos sobre una pantalla hasta el nivel de células y moléculas individuales. Además, para diseñar este órgano los científicos se basarán parcialmente en estudios previos del cebrero de los mamíferos.

“El cerebro humano tiene alrededor de un millón de columnas corticales”, explica Markram. “Un ordenador capaz de simular esto necesita llevar a cabo un billón de cálculos por segundo y eso consumiría lo mismo que una estación de energía nuclear con la tecnología actual. Lo que significa que necesitamos un enfoque de computación completamente nuevo”.

La máquina resultante generará imágenes tridimensionales del cerebro en movimiento. Se podrá ampliar para ver la estructura de una neurona en particular o alejar el zoom para ver cómo un flujo de información recorre las distintas regiones del cerebro.

De este modo, se espera que esta simulación proporcione nuevos conocimientos sobre las causas básicas de enfermedades neurológicas como el autismo, la depresión, el Parkinson y el Alzheimer. Asimismo, sus responsables creen que aportará una nueva plataforma para estudiar ciertas drogas y los efectos que causan su consumo. Otro uso potencial es el de ayudar en el diseño de prótesis para personas con algún tipo de discapacidad.

“La complejidad del cerebro, con sus miles de millones de neuronas interconectadas, hace que sea difícil para los neurocientíficos entender al 100% cómo funciona”, comenta Markram. En cambio, este cerebro tecnológico “facilitará su tarea, permitiendo manipular y medir cualquier aspecto del cerebro”.

El proyecto todavía está en sus etapas iniciales y está previsto que se prolongue durante los próximos 12 años, aunque ya ha recibido el visto bueno de la Unión Europa que está sufragando buena parte de los gastos, según informa IBTimes.

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