¿Cómo son los ciberdelincuentes en España?

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La Guardia Civil confirma: existe una mayor profesionalización en el mundo de la ciberdelincuencia, al que migran los criminales tradicionales. Vídeo.

La industria de la ciberdelincuencia mueve, según estimaciones de una compañía de seguridad, 4.130 millones de euros en facturación. La red hace que delinquir sea sencillo y poco complejo, con lo que las posibilidades de obtener una rentabilidad buena de los procesos criminales es elevada al tiempo que potencia el uso de la red para los delitos tradicionales, como apuntan desde la Guardia Civil a Silicon News. De hecho, los delincuentes tradicionales están pasándose también a la red.
“Estamos pasando de una primera época”, explica el teniente del Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil, César Lorenzana González, rememorando como en un primer momento las infracciones en el ciberespacio eran cosas de hackers que querían mostrar su poderío, “hacia un modelo más de empresa y más de negocio. La clave, apunta ante las cámaras de NetMediaEurope, está en conseguir información para poder después venderla y obtener beneficio de ella.
Datos bancarios, direcciones de correo electrónico, nombres… Todo tiene precio en la red. “Esto está provocando que exista un negocio encubierto”, confirma Lorenzana, que habla también de una mayor “profesionalización” de los delincuentes.
Por cifras, el mayor crecimiento se encuentra en los delitos de fraude y estafa, a los que Internet ofrece una herramienta de fácil uso al tiempo que reduce “la exposición” del delincuente. De hecho, este tipo de delitos han hecho surgir una nueva figura en el ciberespacio, las llamadas mulas. Estos personajes son captados para mover el dinero obtenido de forma ilegal a cuentas propiedad de los mafiosos eliminando el rastro directo.
El teniente Lorenzana confirma que su existencia es el único modo para conseguir mover el dinero a las cuentas de los delincuentes, lo que convierte a esos personajes en “cooperadores fundamentales y necesarios” para el delito.
A pesar de todas estas características y realidades, es “complejo firmar un perfil único” de cómo son los ciberdelincuentes que operan en España. “Existe una gran amalgama de personalidades”, apunta el teniente Lorenzana, que prefiere hablar de una especialización por temas. Pedofilia o phishing son dos de los habituales en los titulares informativos, al tiempo que la diversidad aumenta en la procedencia geográfica de los delincuentes.
Desde la Guardia Civl explican que “los delincuentes no son ajenos” a la caída de fronteras en red, aunque los servicios policiales no se quedan atrás en esta globalización de la acción.
Actuación fuerzas seguridad
Las fuerzas de seguridad trabajan para reducir los crímenes virtuales. La Guardia Civil, mediante su grupo de Delitos Telemáticos, sigue las trazas de las comunicaciones delictivas para poner cara a los culpables.
La sede de la unidad en Madrid cuenta con una serie de profesionales asignados que velan por el cumplimiento de la ley en el ciberespacio y que se complementan con guardias civiles especializados en cada una de las comandancias provinciales que dan apoyo a la central.
Además, la actuación de las fuerzas del orden se refuerza con la colaboración ciudadana. A través de la página del grupo, los ciudadanos pueden señalar dónde y cómo se está incumpliendo la ley para orientar a la Guardia Civil (esta comunicación no tiene aún así validez de denuncia, ya que ésta debe hacerse de forma presencial).
Igualmente, la Guardia Civil destaca que los ciudadanos acuden a las autoridades cuando por error se descargan archivos ligados, por ejemplo, a redes de pedofilia.
Verse ligado a un delito puede ser poco recomendable: las penas de prisión para los delitos telemáticos, como explica el teniente Lorenzana, pueden oscilar entre año-dos años de prisión y unos cuantos meses.
La entrevista y más información, en el siguiente vídeo:

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