Comprar y vender en Internet

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Los procesos de compra y venta en Internet son seguros tanto para el
consumidor como para los comercios, asegura Julián Inza, Presidente de
Albalia
Interactiva
.

Afortunadamente, conforme aumenta la alfabetización digital es menos
necesario ir aclarando algunas cosas, pero a veces es útil que alguien haga un
pequeño resumen.

¿Es seguro comprar en Internet? ¿Es seguro vender en Internet? Desde luego,
desde el punto de vista de la seguridad física, no hay ninguna duda: al no tener
que desplazarse disminuye cualquier riesgo físico. Desde el punto de vista de
los productos que se compran y se venden, el enfoque no es muy distinto de
cualquiera referido a la venta a distancia, a la que se asemeja mucho.

En cuanto a la seguridad de los pagos, el sistema de tarjetas de crédito
protege a los titulares (?tarjetahabientes?). Si se detecta que una operación
reflejada en el extracto de compras realizadas con tarjeta no la ha llevado a
cabo el titular, éste puede contactar con su entidad financiera, firmar la
reclamación y verificar el reembolso en su cuenta.

Por el contrario, cuando el comercio recibe la reclamación de su entidad
financiera (entidad adquirente) debe aportar los datos que permitan confirmar la
identidad del comprador. Lo que será virtualmente imposible en el caso de
compras por Internet. Y le será retirada de su cuenta la cuantía correspondiente
a la operación reclamada. Por resumir, no existe ningún problema para quienes
compran y sí pueden existir problemas para quienes venden.

Desde hace unos años, las marcas de tarjetas de crédito están trabajando en
el desarrollo de sistemas que aseguren también las transacciones para los
comercios. Por eso, desarrollaron el sistema SET (Secure Electronic
Transactions), hoy abandonado, y más recientemente el ?3D Secure? que se
identifica con las marcas ?Verified by Visa? y ?Mastercard Securecode?.

España es el país del mundo en el que el despliegue de estos sistemas de
protección está más desarrollado, y cuenta con el impulso de Sistema 4B,
Servired y Euro 6000, lo que pone este tipo de infraestructura al alcance de
todas las entidades financieras y de sus clientes.

En este caso, el comercio que opera por internet debe solicitar de forma
expresa a su entidad financiera que desea que se le equipe con un TPV (Terminal
Punto de Venta) virtual que tenga habilitada la función CES (Comercio
Electrónico Seguro) y deshabilitada cualquier modalidad ?no segura?. De esta
forma, aunque pierda transacciones (todas aquellas en la que el titular no
conozca su código de autorización de internet), se asegura en el resto que la
entidad emisora de la tarjeta garantiza el pago.

En España todas las entidades permiten a sus clientes la activación de la
función de pago por internet en sus tarjetas, normalmente a través del servicio
de ?banca electrónica? de la entidad. Para ello, el usuario ha de utilizar una
clave de operaciones de pago por internet (que en el caso de algunas entidades
puede coincidir con la de acceso al servicio de banca electrónica)

La operativa de pago no es muy diferente a la tradicional: el comprador
selecciona los productos en la tienda virtual y los incorpora en su lista de
compra (lo que habitualmente se denomina el ?carrito de la compra?). Cuando
decide concluir, completa los datos de un formulario entre los que se incluye la
dirección de entrega del producto, la modalidad de envío y aspectos tales como
embalaje o texto de acompañamiento.

A continuación elige la forma de pago. Si el pago es con tarjeta de crédito,
teclea sus datos principales (número, fecha de caducidad y nombre del titular) y
pulsa al botón continuar. A partir del número de tarjeta, la tienda identifica a
la entidad emisora y abre una ventana emergente con la pantalla en la que dicha
entidad aloja su procedimiento de verificación de identidad del titular, que
habitualmente es una clave de operaciones. Si la verificación es satisfactoria,
la entidad envía al comercio un código de validación. El comercio solicita
autorización a la pasarela de pagos que pone a su disposición su entidad
adquirente, indicando la cuantía, los datos de la tarjeta y el código de
validación. Si la tarjeta no está en lista negra y el importe de la operación se
encuentra dentro de los límites adecuados, el sistema autoriza la operación, y
el comercio tiene la certeza de que cobrará el importe de la transacción una vez
deducidas la comisiones pactadas.

En este contexto, la tienda enviará los productos por el sistema solicitado
por el cliente y habitualmente pondrá a su disposición un sistema de atención
post-venta por si hubiera que resolver algún incidente. De modo que cada vez se
va mejorando en la seguridad no para los titulares (que siempre la han tenido,
aunque ahora lo perciban mejor) sino para los comercios.

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