La conciliación, objetivo pendiente

Empresas

Un 78% de los europeos pensaría en abandonar su empresa si encontrase un nuevo puesto de trabajo que le permitiese conciliar

Flexibilidad y conciliación pueden ser las claves para la supervivencia de las empresas del futuro. Los empleados ven en estas opciones un plus de atractivo para trabajar en una firma u otra y las empresas obtienen mejores resultados.
Como apuntó Rosa María García en la presentación de María Garaña, la nueva presidenta de Microsoft España, uno de los objetivos conseguidos por su paso por la empresa ha sido el de convertirla en una de las mejores de España para trabajar, situación en la que la conciliación tiene un peso considerable.
García ejemplificó lo conseguido con su propia experiencia “fui madre y la empresa no dejó de funcionar”.
La conciliación es, sin duda, valorada cada vez más por los trabajadores. Un 78% de los europeos consideraría cambiar de empresa si la nueva le ofreciese conciliar y un 94% desearía que su empresa lo hiciese, según revela el estudio “El trabajo flexible en Europa y Rusia” que acaba de presentar Avaya.
“La sociedad valora cada vez más el equilibrio entre lo personal y lo profesional”, reconoce la consejera delegada de Nokia España, Marieta del Rivero, en declaraciones a NetMediaEurope.
Aún así, la situación real de la media de las empresas se aleja bastante del ideal. Según recoge el mismo estudio de Avaya, únicamente el 22% de las sociedades europeas se preocupan por esta problemática y ofrecen soluciones a sus empleados que facilitan la conciliación laboral. En España, la cifra se reduce hasta un 11%, lo que sitúa al país en la cola de Europa en cuanto a flexibilidad y conciliación laboral.
 


 
Y esto aunque, como piensan el 35% de los europeos a los que no se les posibilita flexibilizar su trabajo, las empresas cuentan con la tecnología necesaria para ello.

Tecnología y conciliación

Un ordenador y acceso a Internet son las únicas herramientas indispensables para que el trabajador pueda unir sus necesidades personales con las de su entorno de trabajo.
“Los programas que permiten el uso de los propios ordenadores de los empleados están ganando popularidad, pero algunas organizaciones erróneamente los asumen con la esperanza de reducir costes”, apunta el reciente informe Gartner sobre el uso de los ordenadores personales en el entorno laboral.
A pesar de que el ahorro económico es en principio mínimo, los beneficios llegan de forma indirecta. “Hay que pagar al usuario la adquisición del producto y un tercio del mantenimiento del mismo y del soporte”, recoge el informe, pero se gana en aspectos intangibles que revierten en una mayor productividad.
“Un usuario feliz es, generalmente, más productivo”, concluyen.

Trabajos favoritos

Micosoft o Sun Microsystems en el campo de las nuevas tecnologías o Lilly o Procter&Gamble España aparecen año tras año en los primeros puestos del ranking Best Workplaces España, que indiza las mejores empresas para trabajar y que se basa en la opinión de sus propios empleados.
Entre las razones que los sitúan en cabeza, sus políticas de conciliación son parte de la clave. “Aquí no tenemos horarios”, apunta Marieta del Rivero, de Nokia, otra de las compañías que apuestan por la conciliación.
 


 
La relación entre empresa y trabajador varía, aunque no por ello se pierde eficiencia. “El empleado se mide por sus resultados, por lo que aporta, lo que deja libertad para poder gestionar su tiempo”, afirma del Rivero.

Diferencia digital

A pesar de estos ejemplos positivos y significativos, la situación está lejos de ser altamente positiva. Así, y como recoge el informe Gartner, “un número significativo de empresas ya tiene programas de empleado-propietario de ordenador personal, pero sólo para una sección limitada de sus trabajadores”.
“Las diferencias digitales solían diferenciar las personas con acceso a tecnología frente a los individuos sin acceso a ella”, reflexiona la directora general de Avaya en España, Paz Martos.
“Ahora nos encontramos ante una nueva forma de diferencia digital: las de las compañías que potencian las mejoras de la productividad y de la eficiencia de sus trabajadores frente a aquellas que están arriesgando sus actividades empresariales por carecer de la tecnología necesaria para ofrecer lo que sus empleados solicitan”, asevera Martos.
De este modo, la diferencia entre empleados no viene ya dada por el salario. Una nueva elite de privilegiados ha nacido: los trabajadores beneficiados por las tecnologías del teletrabajo.
 

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