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Si has pecado (y quien no), aprovecha la semana de pasión y si no tienes tiempo ni ganas de acudir al confesionario físico, puedes acudir a portales como MySecret en el que pecadores de todo el mundo piden perdón y confiesan su adicción principalmente al porno, al sexo o al adulterio. No obstante cuidado, el Vaticano condena la ciberconfesión.

Si alguna vez has sentido deseos de ponerte en la piel del cura y cotillear lo que cuentan pecadores de todo el mundo, estás de enhorabuena. El negocio de la ciberconfesión avanza a buen ritmo y portales como Mysecret tiene 1,3 millones de visitas diarias con 2.500 confesiones.

En la página estadounidense puesta en marcha por la iglesia evangélica te puedes encontrar casi de todo. “Soy una mujer de 30 años, heterosexual, pero pienso en mujeres, me masturbo pensando en ellas y mi mayor sueño es poder tocarlas…” Dicho así, más parece una página de contactos que un confesionario, pero bueno, todo sea por la salud moral de los fieles.

También existen portales para los católicos, aunque al Vaticano esto de las ciberconfesiones como que no les va mucho. Según dice uno de los “sacerdotes en línea”, “Nosotros no hemos cambiado de tradición, pero sabemos que la gente tiene una gran necesidad de ser escuchada y poco tiempo para hablar”.

“Hemos creado nuestra asociación de sacerdotes para atenderlos, aunque advierte que “no se puede confundir un instrumento de cuidado y acompañamiento con el sacramento. En el sacramento está la gracia de Cristo. En el e-mail sólo está el bite”.

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elpaís

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