Cuando Hollywood encontró a Silicon Valley

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La historia de “famoso conoce startup tecnológica y se enamora” ha abandonado la etiqueta de caso aislado para convertirse en toda una tendencia.

Una especie muy particular de business angel, esos inversores con olfato afinado que inyectan con capital las arcas de aquellos negocios que están comenzando y tienen trazas de prosperar a cambio de una participación en su accionariado, está emergiendo durante los últimos años. Ya no se trata únicamente de ejecutivos adinerados que pueden permitirse cualquier riesgo y antiguos emprendedores que comprenden las necesidades de los principiantes, también de súper actores de Hollywood, no menos ricos y enganchados a la tecnología. O, en todo caso, dispuestos a aumentar sus fortunas, hambrientos de emociones y obligados a mantenerse al día con las innovaciones, que evolucionan a un ritmo frenético. Apostar por startups les abre nuevos horizontes y a las propias startups el fichaje de famosos les ayuda a labrarse un nombre.

Por ejemplo, la israelí Mobli que permite compartir fotografías, vídeos o “momentos para ver el mundo con los ojos de otras personas” es conocida por ser la aplicación móvil en la que Leonardo DiCaprio ha puesto 4 millones de dólares de su fortuna. El protagonista de “Origen” es por supuesto usuario de Mobli, consiguiendo atraer a más de 8.000 seguidores con sus siete primeras publicaciones. Todo un fichaje para la joven plataforma, que también ha sentado en su sala de socios a Tobey Maguire, compañero de rodaje de Dicaprio en “El gran Gatsby”, el ex-ciclista Lance Armstrong y la tenista Serena Williams. Y es que las estrellas del celuloide y demás celebrities parecen sufrir de fiebre inversora, una fiebre que es contagiosa.

Will Smith, que durante un tiempo compaginó su carrera de actor y rapero, puso en marcha el canal de vídeos de alta definición y conciertos en streaming PluggedIn a través de su compañía Overbrook Entertainment, la principal accionista junto a los sellos discográficos Universal, EMI y Sony. Peter Gabriel, alma de Genesis y geek total, está detrás de varios proyectos como The Filter, que nació como recomendador de música y películas; On Demand Distribution, uno de los primeros portales de descarga de canciones que fue comprado primero por Loudeye y luego por Nokia; y Solid State Logic, un importante fabricante de consolas y estaciones de audio digital. Y el ídolo adolescente Justin Bieber ha aprendido pronto diversificando sus ganancias en el servicio de mensajería Tinychat, la herramienta de curación de contenidos Stamped, la desarrolladora de juegos sociales Sojo Studios y el Spotify de Daniel Ek, entre muchos otros.

Aunque si hay dos representantes del panorama musical cuyos nombres suelen sonar a menudo en esto de las inversiones tecnológicas son Bono y Lady Gaga. El líder de U2 se decanta por empresas conocidas por todos, como Facebook y Dropbox. A pesar de haber sido calificado como uno de los peores inversores en tecnología por el blog 24/7 Wall St. por sus tropiezos con Palm, Move.com y Yelp, también ha conseguido obtener grandes recompensas. Si antes de anunciarse la OPA de la red social había invertido en ella unos 90 millones de dólares vía Elevation Partners, lo que le valió un 1,5% del total de su estructura y un buen (por no decir enorme) pellizco tras su debut bursátil; ahora podría repetir jugada si el servicio de almacenamiento se estrena en Wall Street, ya que tanto él como el guitarrista The Edge son accionistas. Por su parte, la intérprete de “Born This Way” se ha aliado con el mismísimo Eric Schmidt y su Tomorrow Ventures para financiar Blackplane, de la que posee casi un cuarto de la participación total. Ha impulsado su propia red social, Littlemonsters, se ha interesado por TinyChat, Lumier y Bre.ad y ha arrastrado a Kayne West a Turntable.fm.

En el caso de Kim Kardashian, Jessica Alba, Gwyneth Paltrow y Bar Refaeli, el golpe de billetera convive con el liderazgo: la socialité americana es co-fundadora y jefa de estilismo para ShoeDazzle.com, la actriz californiana ha lanzado la tienda online de productos ecológicos para bebés The Honest Company, la británica es responsable de la newsletter sobre estilo de vida Goop y la modelo israelí desempeña tareas de marketing para la firma de e-commerce Undeez, en la que ha depositado 1 millón de dólares. Más curioso es el recorrido de Will.i.am, integrante de los Black Eyed Peas, “innovador, fan de la tecnología, emprendedor y filántropo”, según la definición de Intel, que le ofreció un cargo de director creativo. Este artista todo terreno es asimismo cabeza visible de Dipdive, web conocida por hospedar el vídeo original de la campaña “Yes We Can” que llevó a Barack Obama a la Casa Blanca por primera vez.

Quizá más conocido, por ser también más actual, sea el papel de Alicia Keys como imagen y directora creativa de la renovada BlackBerry. Aunque la neoyorquina se ha estrenado en el puesto con una sonora metedura de pata, al seguir sacando fotos con Instagram, una aplicación que sólo está disponible para Android y iOS, y publicar contenido en su cuenta de Twitter desde un iPhone… para acabar asegurando que su identidad había sido suplantada. El error de Keys es similar al cometido por Oprah Winfrey semanas antes cuando, intentando alabar las bondades del Microsoft Surface RT, fue pillada tuiteando desde un iPad.

Y cuando Silicon Valley encontró a Hollywood

Anécdotas aparte, la relación de los famosos con la tecnología también ha funcionado en la dirección contraria. Las historias de varios empresarios han salto a las pantallas de cine en forma de películas biográficas. Mark Zuckerberg, Eduardo Saverin y Sean Parker quedan retratados en el filme “La red social” que encabezan Jesse Eisenberg, Andrew Garfield y Justin Timberlake. Y a éste último le entró el gusanillo de la tecnología hasta el punto de erigirse como uno de los dueños del nuevo Myspace (la ex-propiedad de News Corporation le costó a su empresa publicitaria Specific Media 35 millones de dólares en 2011). Ha invertido en las aplicaciones de realidad aumenta Dekko, de clasificación de imágenes Stipple y para aprendizaje de instrumentos Miso Media.

Otro que tal baila es Ashton Kutcher, que ha sido elegido para dar vida a Steve Jobs en el esperado biopic dirigido por Joshua Michael Stern y que interpreta a un emprendedor de Internet en la serie de televisión “Dos hombres y medio”, cuyos productores tuvieron que llamarle la atención por introducir en pantalla un portátil plagado de pegatinas de empresas en las que invierte en realidad. ¿Entre ellas? Foursquare, Chegg, Flipboard, Hipmunk y GroupMe. De sobra es sabido que el ex-marido de Demi Moore posee parte de muchas más empresas, tipo Zaarly, Milk, Airbnb, Likealittle, TinyChat, Dwolla, Fab.com, Path, Blekko, Optimizely o las mismísimas Spotify y Skype. Incluso fue director creativo del servicio de VoIP Ooma, mientras que Moore ha capturado parte de ese fervor para apostar por firmas como Fashism.

Sea por iniciativa propia, por copia de sus allegados, por haber participado en una película o por cualquier otro motivo, lo cierto es que dos de los núcleos más potentes de California, Hollywood y Silicon Valley están cada vez más unidos.

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