Los ciberpiratas se enriquecen más que nunca

Gestión de la seguridadSeguridad

La mayor epidemia de malware a nivel global está poniendo una gran cantidad
de riqueza en manos de criminales, como no había pasado antes.

El gran número de ataques informáticos que tienen lugar en la actualidad está
proporcionando importantes riquezas a los ciberpiratas, que ven crecer sus
fortunas hasta cifras similares a las de directivos de grandes empresas. Al
menos así lo concluye el último informe del distribuidor de software de
seguridad PC Tools.

En este sentido, el Malware Research Center de la compañía ha sido testigo de
inquietantes amenazas como ataques combinados y en especial, de la proliferación
de un nuevo tipo: los rootkits. Otro de los motivos más importantes de
preocupación es la variedad de amenazas que se pueden realizar a través de la
Red, que se han visto incrementadas en un 120%, de acuerdo con los datos del
centro, recogidos por
VNUNet.com.

Así, Michael Green, vicepresidente de estrategia de producto de PC Tools
comentó que ?los cibercriminales están recaudando más dinero que los traficantes
de drogas. El elevado número de robo de identidades que se han producido este
año nos lleva a pensar que sus ganancias son mayores que las de algunos países
pequeños?.

Además, Greene cree que el mundo está librando una de las mayores batallas
sobre seguridad en Internet. ?Cualquiera es vulnerable, desde los que utilizan
redes sociales y comunidades, a quienes presentan sus devoluciones de impuestos
online? comentó.

La advertencia más importante que hace la compañía es que los ataques
combinados de virus y spyware están haciendo que el malware sea más complejo, y
los datos y claves personales con claramente el objetivo principal. De hecho, PC
Tools ha identificado un número alarmante de Troyanos mutados, donde las
amenazas a las firmas están continuamente cambiando y por tanto confundiendo a
los motores de búsqueda del software anti malware.

La compañía también ha observado una proliferación de root-kits que
permanecen inactivos durante semanas o meses antes de desatar un peligroso
ataque.

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