Diferentes necesidades, diferentes servicios Cloud

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Las infraestructuras en la nube están evolucionando. De sencillos a servidores virtuales, a complejos CPDs que podrían alojar los escritorios de todos los empleados. Damos un repaso a la variedad de soluciones que nos ofrece esta tecnología.

En este sentido es importante tener en cuenta que la base de cualquier sistema de servidores en Cloud es un sistema hipervisor como VMware ESX/vSphere o Microsoft Hyper-V, clusterizado para ofrecer el máximo rendimiento y con sistemas SAN de almacenamiento de alto rendimiento para ofrecer transferencias de datos de altísimo nivel.

A partir de aquí, los proveedores pueden construir distintas soluciones y ofrecer sus productos con funcionalidades de lo más diversas. Desde simples servicios de hosting Cloud que, según nuestras necesidades, pueden ampliar sus recursos, hasta complejas infraestructuras donde absolutamente todo esta virtualizado y la abstracción entre la capa de hardware y software es total.

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Los cluster son la clave de los sistemas Cloud. Un conjunto de servidores trabajando de manera coordinada para dar soporte a un hipervisor o sistema de virtualización.

Virtual vs. Cloud

Durante los diferentes artículos nos hemos centrado las plataformas Cloud, tomando como ejemplo la Cloudbuilder de Arsys, que permite llegar montar un verdadero centro de datos en la nube si nos lo proponemos. Sin embargo, hay soluciones para toda clase de necesidades. Así, cuando hablamos de Cloud, lo más extendido hoy día es contar con alojamientos o servidores virtuales en Cloud para servicios Web o de correo electrónico. Centrándonos en el área de servicios de Internet, el Cloud permite disponer de muchas de las ventajas que ya hemos comentado en artículos anteriores: plantillas, copias de seguridad, puntos de restauración, reglas de autodimensionando en caso de necesidad, etc. Como decíamos antes, todo depende del proveedor y el tipo de servicios que quiera llegar a ofrecer.

Pero, ¿cómo diferenciar un simple servidor privado virtual de un auténtico servidor virtual en la nube? Basta fijarse en las opciones para ampliar sus recursos en caso necesario. Si el servidor que nos ofrecen es cerrado y no permite modificar sus recursos, probablemente se trate de una máquina virtual estándar. Esto es, generalmente, servidores que vía hipervisor tienen sus recursos divididos entre un número de máquinas virtuales concretas a las que dan servicio. En caso de problemas en el servidor, todas las máquinas virtuales alojadas en él se irán abajo.

Si en cambio tenemos un hosting o un servidor virtual que nos permita ampliar no sólo el espacio de almacenamiento, sino la capacidad de proceso o la RAM disponible para nuestros proyectos (generalmente en caliente), nos encontramos ante una solución puramente Cloud. En este caso lo habitual es que se trate de un clúster de servidores gestionado por alguno de los hipervisores más utilizados, que reparte sus recursos entre todos los planes Cloud que gestiona. Lo bueno es que cuando sea necesario, el proveedor puede ampliar la capacidad de este clúster añadiendo nuevos servidores para dar soporte a todos los servicios gestionados por ellos. Por último, en caso de fallo de alguno de estos servidores no habrá ningún problema, repartiéndose la carga de trabajo entre el resto de los servidores disponibles.

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A diferencia de un servidor privado virtual, un servidor virtual Cloud permite ajustar de manera personalizada todos sus recursos, y modificarlos cuando sea preciso, incluso en caliente.

 

Soluciones para cada necesidad

Aclarado esto, es importante saber elegir bien nuestra solución Cloud. En el caso de que nuestras necesidades se centren en gestionar un alojamiento Web o servicios de mensajería, quizá baste optar por un hosting Cloud, o en caso de necesitar un mayor nivel de prestaciones (o tener previsión de necesitarlas), quizá queramos optar por un servidor virtual Cloud. En estos casos tenemos la ventaja de poder crecer según nuestras necesidades, y disfrutar de muchas de las facilidades que hemos ido contando en los diferentes artículos dedicados a estas plataformas. Eso sí, mientras que el hosting Cloud la gestión de toda la plataforma (seguridad, actualizaciones, mantenimiento, etc.) correrá a cargo del proveedor, en el caso del servidor virtual este apartado será por nuestra cuenta y riesgo, así que sólo es una opción razonable si tenemos recursos técnicos que se encarguen de su gestión y mantenimiento.

En este punto un inciso muy particular: los sistemas Cloud son perfectos para montar entornos de desarrollo en los que simular y probar soluciones antes de su puesta en producción. En este sentido, los desarrolladores utilizan intensivamente los entornos Cloud por la sencillez que aportan para crear puntos de restauración y gestionar copias de seguridad que permitan volver atrás ante cualquier prueba que haya salido mal. Es más, una vez finalizado el desarrollo, es muy sencillo traspasar al cliente final un recurso Cloud que termine explotando de manera directa. Como todo está virtualizado, esta clase de tareas son realmente simples.

Yendo un poco más allá, tenemos las plataformas en la nube, como la Cloudbuilder de Arsys a la que hemos recurrido como ejemplo en esta serie de artículos sobre los entornos Cloud. Esta clase de plataformas permiten que una empresa ponga en producción diferentes servidores Linux/Windows tanto para su parte de servicios en Internet, como para dar soporte a cualquier aplicación empresarial. Para ello permiten realizar todas las tareas imprescindibles en cualquier centro de datos que se precie, pero con la ventaja de tener los distintos elementos virtualizados, y poder acceder a las diferentes funcionalidades de manera rápida y fácil sin apenas inversión inicial.

Entornos corporativos

De hecho, a corto y medio plazo, especialmente para PYMEs y empresas de toda clase, la opción de tener sus servidores y sistemas empresariales en una plataforma Cloud va a dejar de ser algo lejano y complejo. En estos momentos es perfectamente descentralizar por completo los sistemas de una compañía de cualquier tamaño, moviendo incluso los sistemas de VoIP a esta clase de entornos, o contando con escritorios virtuales para toda la organización (con sistemas como vWorkspace, de Quest Software, ahora propiedad de Dell).

De hecho, en el artículo que dedicamos a las conexiones VPN mostramos cómo podemos activar túneles de comunicación seguros entre nuestras oficinas y nuestra infraestructura Cloud, hasta el punto de poder llegar a contar con una línea de datos dedicada e independiente a Internet, con la que conectarnos a la máxima velocidad y sin preocupaciones por la seguridad de los datos.

Al final, el futuro se vislumbra bastante claro: seguiremos teniendo PCs en las oficinas, pero cada vez más empresas moverán sus servidores a la nube, descentralizando sus datos y, sobre todo, simplificando la gestión y mantenimiento de sus infraestructuras informáticas, que podrán adaptarse fácilmente a cualquier requerimiento.

Y las empresas que no lo hagan por una razón u otra, a buen seguro apoyarán muchos de sus servicios en soluciones en la nube. Uno de ellos serán el Cloud Backup o Cloud Storage, que permiten desvincular definitivamente los datos de la ubicación física de la empresa, protegiéndonos así de cualquier desastre o imprevisto. Otro servicio serán los sistemas de análisis de datos en la nube, el paso hacia el famoso Big Data, donde soluciones al estilo de Amazon Web Services, Microsoft Azure o Google BigQuery serán necesarias por su capacidad de proceso y velocidad en la resolución de consultas complejas que den cobertura a las necesidades de tratamiento de datos de muchas de las empresas en un futuro cercano. Por tanto la decisión no será usar o no los servicios Cloud, si no cuáles son los más adecuados para nuestra empresa.

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Soluciones en la nube como Google BigQuery son imprescindibles para el tratamiento de grandes cantidades de datos si no queremos invertir enormes cantidades de dinero en hardware e infraestructura.

 

 

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