El arte de predecir el futuro tecnológico (o no)

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Mes de diciembre tras mes de diciembre, consultoras y empresas del mundo de la tecnología redactan listas sobre aquellas tendencias que deberían marcar el devenir del año siguiente. ¿Aciertan alguna vez? ¿Qué ha ocurrido con las predicciones lanzadas para 2014?

Las hay de todas las clases. Generales y específicas. Repetitivas y sorprendentes. A doce meses vista y a más largo plazo. Elaboradas por analistas y por expertos en distintas materias. Sobre seguridad, sobre almacenamiento, sobre movilidad, sobre análisis de datos, sobre cloud computing, sobre Internet de las Cosas, sobre comercio electrónico, sobre ventas y posibles ingresos… En definitiva, sobre cualquier tema que interese a la industria tecnológica y que, además, pueda acabar influyendo en la relación que se produce entre las máquinas y los usuarios. Las predicciones son uno de los temas candentes de cada mes de diciembre. Y este año no iba a ser distinto.

Consultoras y empresas ya están publicando sus respectivas listas sobre qué nos deparará ese 2015 que está a puntito de comenzar, pero ¿son de fiar? ¿Debemos esperar que se reproduzcan fielmente los números que nos aportan? ¿Qué ha pasado en otras ocasiones? ¿Se han cumplido las previsiones de 2014? ¿Queda algo por materializarse? ¿Vuelve a reflejar lo mismo la bola de cristal?

Empecemos por lo que aseguraron en su día IDC y Gartner. Los expertos de la firma de investigación de Massachusetts decían que este año íbamos a ver a “jugadores importantes hacer grandes inversiones para escalar sus capacidades cloud, móvil y de Big Data, además de batallar ferozmente por los corazones y las mentes de los desarrolladores que crearán soluciones que conducirán el gasto en TI las próximas dos décadas”. De hecho, estimaban en 2,1 billones de dólares este gasto global para 2014, tras crecer un 5% respecto a las cifras de 2013. Auguraban un desempeño notable de los smartphones y las tabletas, con liderazgo de Samsung y el sistema operativo Android, mientras los ordenadores parecían condenados a dejarse un 6% de sus ingresos por el camino.

Aún no tenemos los resultados definitivos pero, un poco antes de completarse el primer semestre del año, la misma IDC se veía obligada a rebajar las expectativas de gasto TI “debido a los mercados emergentes y la desaceleración de los dispositivos móviles”, según sus propias palabras. En esos momentos el crecimiento estimado para 2014 caía al 4,1%. Al detectarse un empuje de los phablets, esos gadgets a medio camino entre los tablets PC y los teléfonos móviles que estarían atrapando el interés de los usuarios, también bajaron las previsiones sobre tabletas vendidas. Y eso que se hablaba de un tirón del 18% para tabletas. Por primera vez desde su invención se deberían colocar menos iPad que en ocasiones anteriores.

Mientras, los smartphones siguen enganchando con Samsung como dominador absoluto, tal y como se esperaba. Aunque lo cierto es que sus números ya no son tan fuertes como nos tenía acostumbrados el fabricante surcoreano. A medida que pasa el tiempo, la competencia no se relaja. Xiaomi ha entrado en el top 5 por la puerta grande, colándose directamente en el tercer puesto de la clasificación. Y eso debería ser un fenómeno a tener en cuenta.

De los 100.000 millones en gasto cloud previsto para este año, ahora sabemos que unos 56.600 millones se corresponden a la nube pública. IDC también puso el ojo sobre las grandes cantidades de datos y el impulso de lo social, por ejemplo. Y lo vuelve a hacer de cara a 2015, un año en el que se debería enfatizar el tema de la tercera plataforma. Esto es, una mezcla de informática móvil, servicios en la nube, redes sociales y Big Data, principalmente. También se vuelve a nombrar a China como gran mercado tecnológico al que no se puede perder de vista.

Por su parte, los analistas de una Gartner instalada en Connecticut repite hasta 7 de las 10 tendencias que afectaban a las empresas en 2014 y que deberían influir de nuevo en 2015, lo que significa que todavía no han agotado todo su potencial. Se trata del Internet de las Cosas, de la impresión 3D, de las máquinas inteligentes, de las infraestructuras definidas por software, de la arquitectura cloud/cliente, de las TI a escala web y de la movilidad. En la lista del año pasado ya había alguna tendencia veterana, respecto a 2013, como el auge de la nube personal o el abandono de equipos físicos para almacenar documentos.

Por lo demás, esta consultora decía que a partir del pasado mes de enero debería haberse elegido el camino del cloud híbrido e interoperable, de la mano de la figura del cloud service broker, y que a nivel de desarrollo triunfaría el lenguaje HTML5, la tecnología de navegador y las interfaces enriquecidas con voz y vídeo. ¿En vuestra compañía se han respetado todas estas predicciones?

La (in)seguridad

Al intentar adivinar el futuro se hacen muchas preguntas. Pero si hay un tema estrella en las cábalas tecnológicas ése es el de la seguridad. Por estas mismas fechas hace un año, mes arriba o mes abajo, en NetMediaEurope nos hacíamos eco de las previsiones acerca de temas de protección y posibles ataques de cibercriminales que arrojaban algunas compañías como McAfee, Fortinet, Trend Micro, Panda Security, WatchGuard o Palo Alto Networks. ¿Qué ha pasado al final?

Un sentir general era que las amenazas continuarían repuntando con víctimas predilectas como Android y un Windows XP al que se le terminó el soporte en abril. Dicho y cumplido. Durante el último trimestre contabilizado, el Q3, se han registrado 20 millones de muestras malignas, lo que ha llevado a Panda a confirmar que “los niveles de ciberdelincuencia no han dejado de aumentar”. Este año hemos recogido titulares como que Android aglomera el 99% del malware móvil y que cada 8 segundo nace un nuevo ejemplar para Windows. Si a eso le sumamos que, a pesar de su obsolescencia, cerca de 1 de cada 6 personas todavía usaba Windows XP en octubre, la desprotección parece evidente.

Se esperaba que el malware llegase al Internet de las Cosas y los dispositivos de wearable technology, y así ha sido. A principios de año se identificaba un ataque de spam alimentado por una red de thingbots como routers, televisores, centros multimedia… ¡y hasta un frigorífico! Los hackers han conseguido penetrar incluso en los coches inteligentes. Otro lugar común era la expansión del ransomware o esa arma de ciberdelincuencia que secuestra dispositivos a cambio de un rescate, y eso que ya veníamos de un incremento del 500%. Habrá que esperar hasta tener recuentos oficiales, pero por lo pronto hemos asistido a casos inauditos como la aparición del primer ransomware que cifra archivos.

Era previsible la apuesta por los sistemas de verificación en dos pasos por parte de los proveedores de servicios online y demás, y también una mayor apuesta por la transparencia. De hecho, el influjo del caso Snowden sigue dando coletazos y se han vuelto habituales los informes de transparencia de compañías que operan en Internet y reciben la consulta de los Gobiernos. Y, especialmente, este año han aflorado los de diversidad a nivel de plantilla contratada. Parece que publicar este tipo de datos es la nueva norma.

Y, si bien no se trata de campañas gubernamentales de gran calibre contra objetivos sensibles, en 2014 se han producido algunos ataques dignos de Hollywood, como preveía WatchGuard. O al menos vinculados al mundo de la cinematografía. Por una parte, varias actrices y celebrities vieron vulnerada su privacidad cuando se difundieron fotografías personales que habían almacenado en iCloud. Y, más recientemente, Sony Pictures ha sufrido un hackeo que ha desencadenado una gran filtración de datos y que ha obligado a la compañía japonesa a cancelar el estreno de una película.

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