El cohete de fusión que podría llevar al hombre a Marte… ¡en 30 días!

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Las previsiones más optimistas cifran el viaje de una nave espacial entre la Tierra y Marte en no menos de 6/9 meses por trayecto… empleando la tecnología actual y contando con que la posición de cada planeta en sus respectivas órbitas coincida en una fase en la que la distancia sea la menor posible. Todos esos cálculos quedarían en nada si llega a hacerse realidad la propulsión por fusión, que dejaría el viaje en un mes.

Teniendo en cuenta la duración del trayecto de ida, el de vuelta y que entre ambos tampoco va a ser cuestión de salir del cohete, salir corriendo hacia una roca marciana, gritar “por mi y por todos mis compañeros”, y volver a meterse en el cohete para regresar a toda prisa al hogar, las previsiones que realiza la NASA para la duración estimada de una misión a Marte ronda los dos años de duración, incluyendo en tales planes la preparación del vuelo de vuelta y contando con que las ventanas de lanzamiento deberían acotar con poco margen de maniobra ambos trayectos.

Esto es así porque los actuales métodos empleados por las naves que desde la Tierra enviamos a vagar por el sistema solar reciben un impulso inicial para colocarlas en la trayectoria que se ha calculado para su misión y posteriormente se desplazan gracias al movimiento inercial y aprovechando los tirones gravitatorios de los planetas o lunas con los que se va encontrando. En momentos puntuales se encienden los motores para corregir dicha trayectoria pero durante todo el viaje los motores permanecen en reposo.

La Universidad de Washington está construyendo un nuevo tipo de cohete del que ya han probado con éxito diversos componentes, encarando ahora la fase final de construcción de un cohete de fusión. La idea es aprovechar la fusión, un proceso que mientras continúa produciéndose genera más energía de la que se requiere para su ignición. El método consiste en generar una implosión (similar a un motor) que empuja el cohete hasta una velocidad algo superior a 100.00 km/h, lo que se va repitiendo cada 10 segundos hasta conseguir una aceleración que supera los 300.000 km/h, una velocidad diez veces más elevada de la que ha llevado al Curiosity a Marte.

Hasta ahora los científicos han conseguido producir las reacciones iniciales de este proceso de fusión, consistentes en que un pequeño “proyectil”  de isótopo de hidrógeno impacte contra unos anillos de litio produciendo una reacción inicial. El paso que abordan ahora consiste en reproducirlas en el interior de una cámara de combustión con iones de deuterio-tritio a alta temperatura, no va a tener una conclusión inmediata… si estabas haciendo planes para pasar tus vacaciones en el planeta rojo ve pensando más bien en un viaje cuando te jubiles porque podría tardarse dos décadas en completar esta fase en la que una vez iniciada la fusión pueda mantenerse activa y estable.

vINQulo

Extremetech

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