El destino del móvil viejo es… el cajón de casa

EmpresasMovilidadOperadoresRedesSmartphones

Un estudio revela que la mitad de los británicos guarda en sus hogares uno o dos teléfonos antiguos y se niegan a desprenderse de ellos.

La frecuencia con la que los fabricantes de móviles lanzan al mercado sus nuevos modelos es cada vez mayor, abrazados siempre con gran entusiasmo por los usuarios. Sin embargo, el deseo de poseer la última tecnología no implica querer desprenderse de la anterior. Así lo confirma un estudio de la consultora ComScore, según el cual más de la mitad (55%) de los británicos tienen uno o dos móviles viejos guardados en casa, y no tienen ninguna intención de perderlos de vista.

El estudio estima el stock doméstico de móviles viejos en aproximadamente 28 millones de unidades, e indica que el 12% de la población tiene hasta cuatro dispositivos móviles antiguos metidos en algún cajón, a la espera de usarlos en algún momento, publica el portal TheRegister.

Los motivos de esta tendencia no están del todo claros, aunque la consultora Lookout ha tratado de arrojar algo de luz al respecto. Tras consultar la opinión de 1.900 usuarios, descubrió que uno de cada diez conservaba el móvil viejo por sus aplicaciones, un 25% mantenían sus aparatos para asegurarse ante eventuales pérdidas de datos y agenda telefónica en sus nuevos dispositivos; y otro 25% simplemente no sabía qué hacer con él.

Respecto a la pérdida de datos y antiguas aplicaciones, los resultados de Lookout no tienen demasiado sentido en la era de los smartphones. Primero, por la facilidad de transferir datos y agendas a otros dispositivos electrónicos; y segundo, por el enorme mercado de aplicaciones al que se puede acceder a coste cero o a muy bajo precio.

En el caso de los terminales viejos, lo más útil es dejarlos en una tienda de móviles para su reciclaje o llevarlos a ONG y tiendas de segunda mano solidarias, dándole así una segunda oportunidad de uso en algún país en vías de desarrollo.

Leer la biografía del autor  Ocultar la biografía del autor