El directivo que acusó a Olympus de corrupción… y fue despedido

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El ex directivo de una fábrica portuguesa de Olympus pide ahora despido improcedente y una indemnización de 5,2 millones de euros.

Un nuevo y más pequeño frente se ha abierto en Olympus en Europa: un ex directivo de la compañía ha acusado a la firma de despido improcedente, al ser la causa de su cese en la compañía una acusación de corrupción.

Gernut Bonack dirigía la fábrica que Olympus tiene en Coimbra, en el norte de Portugal, hasta que fue cesado el pasado junio en una rocambolesca reunión en Hamburgo, según ha explicado Bonack al lisboeta Público. El directivo fue convocado a realizar una presentación de producto y al llegar a la sala se encontró con sus superiores, quienes le comunicaron que tenía que abandonar la empresa por falta de rendimiento y por la crisis económica.

El directivo ha presentado ahora una demanda por despido improcedente y una indemnización de 5,2 millones de euros, ya que señala que el despido no está ligado a las causas argumentadas. Según Bonack, y siempre según le explica al diario luso, la razón real para su cese está en las acusaciones de corrupción que vertió contra la empresa.

Su fábrica había sufrido daños en unas inundaciones, relata, y uno de sus superiores contrató a dedo y contraviniendo las normas internas de la compañía a un arquitecto alemán para realizar las reformas. El proceso salió mal pero aún así supuso un importante gasto para la firma y un cierto embrollo judicial, que empujó a Bonack a denunciar corrupción ante los directivos de la firma y a presentar una queja formal -archivada – ante el ministerio público alemán.

La noticia, un embrollo local, no sería tan importante si la compañía no estuviese en medio de todo un escándalo por una contabilidad maquillada.

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