El futuro de la edición internacional de periódicos

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César Rodríguez Alonso, Business Developer Manager para equipos de papel de continuo de Océ Iberia, explica como la impresión digital bajo demanda puede salvar a la industria editorial.

La impresión digital bajo demanda supone un soplo de aire fresco para las editoriales, que pueden lanzar sus ediciones internacionales a la vez que las nacionales y ajustando al máximo las tiradas.

Desayunar un donut y un café con leche en la londinense plaza de Trafalgar Square mientras lees la edición matutina del New York Times antes de que se haya puesto a la venta en la Ciudad de los Rascacielos ha dejado de ser algo extraño.

Como es evidente, no lo decimos por el desayuno en sí, sino por la posibilidad que la impresión digital proporciona a los periódicos de todo el mundo para que rompan barreras y lleguen allá donde se proponen imprimiendo únicamente aquellos ejemplares que suelen vender y sin perder ni un ápice en cuanto a calidad o al aspecto tradicional que proporciona la impresión offset.

Esta impresión bajo demanda sólo se puede llevar a cabo, eso sí, a través de proveedores de servicios de impresión repartidos por todo el mundo. Y es que parece claro que este modo de impresión es el futuro más idóneo para salvaguardar las ediciones internacionales de los principales diarios, ya que con ella los ejemplares digitales se distribuirán el mismo día en que sale a la venta la edición nacional en los puntos de venta tradicionales y locales sin que suponga ningún coste adicional.

“Peros” resueltos

Los “peros” a esta práctica podrían surgir tanto por el tema de la calidad, como por la utilización de un papel diferente al habitual de la prensa e incluso por la seguridad de los contenidos en su “viaje” de un país a otro. Sin embargo, ninguno de ellos supone un problema.

En primer lugar, existen sistemas que garantizan a las compañías que sus periódicos se impriman con el mismo papel de prensa que el de su edición principal en offset. Y esto es posible porque hay máquinas que soportan la impresión digital en papel de prensa blanco o salmón con los gramajes de 45 a 52 g/m², como es el caso de los más comunes: Norske Skog, UPK, Holmen, y Stora Enso.

Por otro lado, resulta clave garantizar la protección del contenido, un aspecto que suele recaer en un distribuidor de datos internacional que proporciona una transmisión segura de sus contenidos, además de una coordinación libre de conflictos. Los servicios que proporcionan estas figuras pueden ser desde la distribución de datos en PDF a los proveedores de servicios de impresión mundiales a través de conexiones seguras, o la coordinación de los volúmenes y pedidos de impresión en todo el mundo, hasta el contacto con los distribuidores locales, las actividades contractuales y la responsabilidad ante la garantía de la calidad, la documentación y los informes.

Inversión a salvo

Pero si por algo destaca este modo de impresión es porque evita en gran medida la devolución de copias, de tal modo que la empresa editora salvaguarda su inversión, puesto que los pedidos mundiales de su edición internacional están basados en la demanda diaria real. Por lo tanto, sólo se limita a pedir y paga por la cantidad de ejemplares necesaria en cada ubicación, mientras que su coordinador recoge los pedidos, los distribuye a los proveedores locales de servicios de impresión y lleva la contabilidad de las copias impresas.

Pero el mejor modo de mostrarlo es remitiéndose a ejemplos como el de Neue Züricher Zeitung (NZZ), que fue la primera editorial en utilizar un sistema de este tipo. Esta empresa inició su publicación en Londres en mayo de 2001. Sin embargo, antes de esta fecha, imprimía los documentos en Frankfurt y transportaba los periódicos hasta la capital británica con un camión. El largo viaje, que duraba entre nueve y diez horas, suponía un importante retraso en las entregas, lo que desembocaba en grandes pérdidas para NZZ, ya que los periódicos estaban disponibles a partir de media mañana.

Sin embargo, una vez que se puso en marcha el nuevo sistema de impresión remota de prensa situado en la zona oeste de Londres, se consiguió reducir el tiempo hasta las tres horas, logrando que las copias estuvieran a disposición de los lectores a la hora del desayuno. Este simple adelanto provocó un aumento superior al 50% en las ventas de diarios.

Al otro lado del Atlántico

El siguiente paso en la evolución de la impresión digital lo dio el Globe & Mail, que se convirtió en la primera publicación transatlántica en utilizar esta práctica. En esta ocasión también fueron los ciudadanos londinenses los que tuvieron acceso a la entrega matutina el primer día de publicación, en lugar del retraso de tres días con el que llegaba anteriormente. Por supuesto, para hacerlo posible fue necesaria una conexión de banda ancha de alta velocidad, que provocó que tan sólo siete horas después de su publicación en Canadá, la edición ya estuviera disponible en el Reino Unido. Y como esto se realiza de madrugada los lectores canadienses afincados en Londres disponen del periódico incluso antes que sus paisanos se hayan levantado.

Cabeceras prestigiosas

Otras cabeceras míticas y con gran renombre ya se han puesto manos a la obra y han optado por esta práctica que les está proporcionando importantes ahorros en los costes, así como una mayor relevancia en el ámbito internacional. El periódico Financial Times, por ejemplo, inició la producción en directo de copias digitales en Sudáfrica, lo que le permitió estar disponible el mismo día de su publicación, contando además con la misma apariencia (su mítico papel rosa). Tal fue su éxito que ahora imprime unas 3.000 copias en Johannesburgo.

Otro ejemplo de publicación de renombre es la de los periódicos ingleses The Guardian y The Observer, que empezaron a ser impresos en Sydney (Australia), proporcionando una nueva puerta de entrada a aquel mercado, permitiéndoles en su momento ser el único diario británico a la venta en el día de su publicación.

Pisándole los talones, el International Herald Tribune también escogió esta tecnología de producción digital abrir un nuevo mercado en Australia, que ya ve cómo la edición asiática llega a las calles de Sydney al mismo tiempo que estará disponible a lo largo de todo el borde del Pacífico.

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