El grafeno también es antibalas

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Se le denominó “material milagro” dadas sus sorprendentes y variadas características y posibilidades, pero es que realmente no pasa un mes sin que aparezca alguna nueva capacidad que revoluciona casi por completo lo que el grafeno puede llegar a suponer para la industria, la ciencia y la tecnología (y por tanto, todos nosotros). Lo último es la facultad de detener proyectiles, lo que podría dar lugar a una nueva generación de protecciones antibalas.

El grafeno es un material compuesto de una retícula de átomos de carbono en forma de lámina del grosor precisamente un átomo. Estos, enlazados a modo de panal de abejas forman una estructura de alta resistencia, capaces de autoregernerarse así como de ser conductores d electricidad, lo que permite que imaginemos un futuro no demasiado lejano con dispositivos móviles ultradelgados, ultraresistentes… y ahora también antibalas.

En la Universidad Rice de Houston se ha llevado a cabo recientemente un experimento consistente en efectuar una prueba balística a escala, disparando pequeños proyectiles esféricos de silicio contra una superficie de grafeno… una delgada lámina de entre 10 y 100 capas de grafeno (recordemos… el grafeno se organiza en láminas del grosor de un átomo).

La investigación realizada ha permitido encontrar la disposición adecuada para conseguir el fin que se pretendía: detener el impacto de una bala. Este conjunto en particular se ha denominado modelo de polímero dibloque de poliestireno-polidimetilsiloxano. Un trabalenguas importante que explica cómo se organiza este material para conseguir esta espectacular finalidad.

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Los resultados han demostrado que el grafeno puede detener impactos de proyectiles de una forma entre ocho y diez veces más efectiva que el acero al mismo tiempo que como sucede con los geles balísticos (popularizados por las televisivas series “CSI” así como por los experimento de “Los cazadores de mitos”) es capaz de absorber los proyectiles en su interior.

Dadas la resistencia y elasticidad del grafeno, así como el escaso grosor necesario para cumplir esta importante misión, estaríamos ante el primer paso hacia una nueva generación de chalecos antibalas de inédito grosor (o más bien delgadez) así como paneles protectores no solo para vehículos blindados sino para aviones o naves espaciales.

vINQulo

Science

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