El grafeno también puede autorrepararse

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La última investigación sobre el “material maravilla” concluye que es capaz de atraer átomos de carbono cercanos a los agujeros que se forman en su estructura hasta cerrarlos.

El grafeno, ese material maravilla compuesto por láminas de carbono con un sólo átomo de espesor, ha vuelto a asombrar a la comunidad científica con su última cualidad demostrada: es capaz de cerrar agujeros presentes en su superficie mediante un proceso de autorreparación.

Así lo recoge un estudio conjunto de la Universidad de Manchester y el Laboratorio de IngenieríaSuperSTEM del Consejo de Investigación de Ciencias Físicas en Daresbury, Reino Unido. Publicado por la revista Nano Letters, en él ha intervenido el mismísmo Konstantin Novoselov, permio Nobel en el año 2010 por su trabajo como co-descubridor del grafeno.

Y, como ya ha ocurrido en ocasiones anteriores, el descubrimiento ha sido fruto de la casualidad. El equipo de investigación estaba explorando las propiedades electrónicas de este material, agregando contactos de metal. Este proceso crea agujeros en sus hojas y dispara haces de electrones. Pero también provoca que los átomos de carbono cercanos se desplacen hasta el hueco creado para cerrarlo, sin ayuda externa.

“Simplemente ocurrió sin que nos diéramos cuenta”, comenta el co-autor del estudio, Quentin Ramasse, tal y como recoge la BBC. “Hemos repetido el proceso unas cuantas veces y luego hemos tratado de comprender cómo ocurre”.

La conclusión es que, cuando los átomos de metal se encuentan alrededor de la cavidad, se encajan en sus bordes. Cuando los átomos de carbono están en la misma posición, como parte de unas moléculas llamadas hidrocarburos, son capaces de crear formas irregulares en sus hojas. Y, cuando estos últimos son puros, empujan a los de metal y reparan los agujeros formando un enrejado ininterrumpido de hexágonos, el mismo que presenta la estructura del grafeno.

El descubrimiento es importante porque, a pesar de su sobresaliente resistencia mecánica y sus potentes propiedades electrónicas, la delgadez casi etérea que lo caracteriza complica tremendamente su maleabilidad.

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