El primer trasplante de cabeza podría llegar en dos años

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Suena a ciencia-ficción (e incluso a argumento de novela/peli de terror) pero tampoco sonaba muy posible lo de sacar el corazón del pecho de una persona, meterlo en el de otra, que comenzase a latir y otorgase vida. Y ya casi es una rutina. En una inminente conferencia en una convención quirúrgica de Estados Unidos de América se va a anunciar que el primer intento de llevar a cabo un trasplante de cabeza va a comenzar a prepararse este mismo año.

Sergio Canvero, del Grupo Avanzado de Neuromodulación de Turín (Italia) fue el primero en proponerlo de forma seria en 2013. Su propósito era extender la esperanza de vida de personas con músculos o nervios degenerados o dañados por el cáncer. Ahora Canvero afirma que los mayores obstáculos a una intervención de este tipo tales como la reconexión de la médula espinal y la prevención del rechazo por parte del donante, serían ya superables y el primer trasplante de cabeza podría ser una realidad en 2017.

La conferencia anual de la Academia Americana de Neurocirujanos y Cirujanos Ortopédicos tendrá lugar en junio en Maryland (Estados Unidos de América) y es allí donde se va a efectuar de manera oficial este anuncio revolucionario.

La primera ocasión en la que se realizó exitosamente un trasplante de cabeza fue en 1970 en un primate y aunque no se logró reconectar la médula espinal sí se consiguió que el mono pudiese respirar sin ayuda artificial y que viviese durante nueve días hasta que el sistema inmune del cuerpo rechazó la cabeza. Desde entonces no se ha repetido este experimento en muchas ocasiones pero los procedimientos quirúrgicos involucrados sí han progresado.

Uno de los aspectos más delicados, según indica Canavero, es el de efectuar la escisión en la médula espinal de la manera más limpia posible. Posteriormente los dos extremos a unir se someten a un baño con óxido de polietileno que consigue la fusión de los lípidos de las membranas celulares. Otras opciones, de no funcionar esta, incluirían el uso de células madre. A continuación los tejidos musculares y los vasos sanguíneos se suturan y el receptor se mantiene en coma durante 3/4 semanas para impedir posibles movimientos que puedan afectar a los tejidos que acaban de unirse. Se implantan unos electrodos que proporcionan estimulación eléctrica a la espina dorsal para reforzar las conexiones nerviosas. Pasadas unas semanas el paciente puede despertar y comenzaría a mover y sentir su cara además de poder hablar con su propia voz. En un plazo inferior a un año y gracias a sesiones de fisioterapia sería capaz de caminar.

Lo que ocasionó la muerte a aquel mono de 1970, el rechazo por el sistema inmune, es contemplado por muchos especialistas como el menor de los riesgos por el gran avance de las últimas décadas en dicho campo, pero ahora el mayor problema para llevar a cabo el primer trasplante de cabeza en un ser humano sería tan simple y a la vez tan complicado como encontrar un país que permita llevarlo a cabo en su territorio.

Y es que ya comienzan a alzarse voces en torno a las cuestiones ética involucradas en una intervención como esta, incluyendo la del trasplante de cabeza por meras cuestiones estéticas a pesar de que la mayoría de la comunicad quirúrgica rechaza esa posibilidad.

Canavero mientras tanto afirma que ante todo quiere conocer la reacción de la opinión pública ante la idea del trasplante de cabeza y si hay una demanda por parte de la sociedad y un convencimiento de la necesidad de avanzar en la investigación en dicho campo. En sus palabras “antes de ir a la Luna es mejor asegurarse de que la gente te seguirá”.

vINQulo

New Scientist

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