El CES, un horror

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Un artículo de opinión de uno de los editores de Gizmodo revela las razones por las que esta feria de la electrónica está de capa caída: como muchas otras ferias informáticas, el verdadero sentido de estos eventos parece haberse perdido. Nuestro ibérico SIMO hace tiempo que no despierta el interés de antaño, y parece que

Un artículo de opinión de uno de los editores de Gizmodo revela las razones por las que esta feria de la electrónica está de capa caída: como muchas otras ferias informáticas, el verdadero sentido de estos eventos parece haberse perdido.

Nuestro ibérico SIMO hace tiempo que no despierta el interés de antaño, y parece que al otro lado del charco está ocurriendo con el CES, una feria que a pesar de la cobertura mediática no despierta demasiadas pasiones entre los expertos. Adam Frucci, uno de los redactores de Gizmodo, escribe un post revelador en el que indica las razones por las cuales esta feria parece condenada a su desaparición.

La primera de las razones ya es un referente importante: que las azafatas ligeritas de ropa y los regalos poco prácticos atraigan la atención del público más que las propias tecnologías exhibidas ya es un mal punto de partida. Los animadores de los stands – magos, mini-casinos, actuaciones ridículas – no mejoran la imagen de seriedad que debería dar una feria de estas características, pero también las tecnologías implicadas en la feria tienen mucha importancia en este descenso del valor del CES.

El autor arremete contra los marcos de fotos digitales, esos aparatos ‘diabólicos’ que consumen energía las 24 horas del día,  dan una calidad muy discutible y hacen que el salón parezca el centro de control de un estudio de televisión. Curiosamente, se están convirtiendo en una de esas compras de moda que no tienen demasiado sentido. También critica que el producto de ‘mayor’ relevancia del CES sea precisamente uno que ni siquiera uno de cada millón de habitantes podrá permitirse: la televisión de 150 pulgadas de Panasonic, que es una maravilla como logro tecnológico pero cuya verdadera importancia es mucho más limitada. Los accesorios inútiles, la jerga marketiniana en la que se mueven muchos expositores y el hecho de que el CES puede abandonar Las Vegas como emplazamiento no hacen sino prever un futuro incierto para una feria que está de capa caída según el editor de Gizmodo.

vINQulos 

Gizmodo

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