El cibercrimen evoluciona con una estructura similar a la de la Mafia

Seguridad

Según un estudio de la empresa de seguridad Finjan, el cibercrimen se ha convertido en un negocio en el que existe una base fija de clientes dispuestos a pagar por los productos robados.

Ya no se trata de un grupo de “listillos” que busca fama entrando en los ordenadores del Pentágono. El cibercrimen ha evolucionado, y su estructura se parece más a los bien organizados grupos mafiosos que trabajan en el mercado negro.

El estudio publicado por Finjan se basa en datos de su centro de investigación de código malicioso, el MCRC, especializado en la detección de las vulnerabilidades más peligrosas. Según estos datos, “las actividades criminales por Internet se encuentran en su punto más alto”. En 2006, las vulnerabilidades se vendían en Internet al mejor postor. El año pasado, los paquetes de software que permitían perpetrar ataques en la web y robar datos confidenciales se vendieron a hackers profesionales.

Ahora, según Finjan, la situación es aún peor. Las compañías especialistas en el cibercrimen trabajan como verdaderas empresas que crecen en la sombra a un ritmo vertiginoso. Los ataques dirigidos a bancos, empresas y agencias gubernamentales, y la excelente gestión de los datos robados, hacen que estos “negocios” sean de lo más lucrativos. Y lo que es peor, hace que la vulnerabilidad en Internet de cualquier empresa que ellos elijan sea total.

Como en la Mafia, estas empresas tienen un jefe, que gestiona pero sin cometer personalmente los crímenes; y subjefes, que organizan las operaciones. Los datos robados los venden los “minoristas”, o los “asociados” que se utilizan en las mafias.

Lo peor de todo es que con este negocio también ganan “los buenos” que desarrollan sistemas de seguridad frente a los ciberataques. Como Finjan, que es la que ha publicado el estudio.

vINQulos
Ars Technica

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