El inventor del móvil quiere incorporarlo al cuerpo humano

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Martin Cooper, considerado como el padre del teléfono móvil, cree que incrustar el dispositivo en el organismo permitirá mejorar la salud de la gente.

Mucho ha cambiado desde que, en abril de 1973, el ingeniero electrónico Martin Cooper realizó la primera llamada inalámbrica de la historia. Desde entonces, la telefonía móvil no ha dejado de crecer y ya cuenta con más de 3.000 millones de usuarios en la actualidad.

Aunque podría suponerse que Cooper se encuentra satisfecho con los alcances de su invento, la realidad indica que el ex investigador de Motorola y actual director del fabricante de software ArrayComm no está del todo conforme y todavía sueña con más.

En una entrevista reproducida por Reuters, Cooper aseguró: “Nuestro sueño era que algún día nadie hablaría desde un teléfono conectado. Todos hablarían por teléfonos móviles”. El ingeniero espera que, en el futuro, con el sólo hecho de pensar en llamar a una persona, el teléfono disque en forma automática su número telefónico.

Para Cooper, el próximo paso en la telefonía móvil debería ser la incrustación de los dispositivos en el cuerpo humano, algo que de acuerdo a sus predicciones podría ocurrir en los próximos 15 o 20 años.

Las ventajas de incorporar la comunicación inalámbrica al cuerpo humano son numerosas, asegura el ingeniero. Entre ellas destaca la posibilidad de diagnosticar y curar enfermedades con mayor eficacia: “Sólo imagina cómo sería el mundo si pudiéramos medir las características de un cuerpo enfermo y transmitirlas directamente a un doctor o una computadora”, comentó. “Uno podría ser diagnosticado y sanado de manera instantánea e inalámbrica”.

Cooper también consideró que la incorporación de dispositivos móviles al organismo humano permitirá solucionar los problemas de consumo energético de los teléfonos. “Aquí tienes una maravillosa fuente de energía que es el cuerpo humano, que está generando energía todo el tiempo. ¿No sería maravilloso tener todos estos dispositivos instalados en ti e impulsados por tu cuerpo?”, se preguntó.

Consultado acerca de las trabas tecnológicas para llevar adelante estos proyectos, Cooper fue muy claro. “Realmente, no es problema de la tecnología: es la gente. La gente es muy conservadora”, concluyó.

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