El plástico fantástico: reduce las emisiones de CO2 y purifica el agua

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Hace unos días anunciábamos el desarrollo de un plástico tan sólido como el acero. Ahora, científicos de Australia, Corea y Estados Unidos dicen haber creado un plástico que reduce la huella ecológica a la vez que purifica el agua.

Se trata de una nueva membrana que imita los poros con forma de reloj de arena encontrados en las plantas, de tal forma que consigue separar el dióxido de carbono del metano, evitando la emisión a la atmósfera de gases contaminantes.

 

Este nuevo material es fruto de la colaboración de distintas universidades: Universidad de Corea, Universidad de Texas y el CSIRO (Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation) de Australia.

En palabras de Anita Hill, del CSIRO, “este plástico ayudará a solucionar los problemas de separación de las pequeñas moléculas, tanto para la tecnología relacionada con la limpieza de carbono, como para la separación de gases de efecto invernadero, aumento de la eficiencia energética en la purificación del agua y la producción y suministro de energía desde el hidrógeno”.

El secreto del nuevo plástico radica en las formas de reloj de arena de sus poros, que ayuda a separar las moléculas de una forma mucho más rápida que los plásticos convencionales sin consumir para ello mucha energía.

Además, es un plástico de larga duración y gran resistencia a las altas temperaturas, cualidades muy necesarias para las aplicaciones que tienen que ver con la captura de dióxido de carbono.

Ahora habrá que ver el interés que muestran las compañías para comercializarlo. Según sus creadores, es un plástico ideal para los procesos de desalinización de agua y para plantas de procesamiento de gas.

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