Estudiantes desvían de su curso un yate interfiriendo a distancia en su GPS

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Una nueva forma de piratería: desviar un barco de su curso sin necesidad de abordarlo ni de izar la bandera de la calavera y las tibias. Es lo que han logrado unos alumnos de la Universidad de Texas en Austin (USA) tras construir su propio aparato capaz de alterar la señal GPS que recibía una embarcación.

Ya nadie mira las estrellas, y menos los navegantes, que lo fían todo a las virtudes de la precisión milimétrica del GPS. Es lo que sucedió con la tripulación de un yate de 80 millones de dólares cuyo sistema de navegación vía satélite sufrió el ataque autorizado de unos universitarios que con el permiso del patrón del yate comprobaron la efectividad de su sistema. El mismo interfiere en la señal que recibe el GPS a bordo, envía una falsa señal para que la tome como referencia y triangule su posición y desde ahí el rumbo se recalcula de forma erróna.

En Estados Unidos (como en otros países) está prohibida la venta de aparatos distorsionadores de GPS, pero sí puede adquirirse en otros lugares, que es lo que hicieron los estudiantes de la Facultad de Ingeniería tomándolo como base para su sistema con el éxito relatado tras el experimento cuyo resultado se explica en el siguiente vídeo.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=ctw9ECgJ8L0[/youtube]

Los estudiantes interfieren en la señal GPS que recibe el geonavegador del barco sustituyendo la que se recibiría desde los satélites, de manera que se puede alterar la posición en la que se supone que se encuentra la embarcación. A partir de ahí se modifica el rumbo sin que salte ninguna alarma puesto que por el sistema de navegación se identifica la interferencia como si fuese una señal auténtica.

La tripulación del barco corrige el rumbo siguiendo las instrucciones que muestra el GPS sin sospechar que su posición real no coincide con la que muestra el aparato. Los aparatos capaces de distorsionar o interferir la señal de navegadores vía satélite no son especialmente caros (en torno a 60€) aunque en un uso más potencialmente peligroso y no autorizado por la “víctima”, como en el caso relatado, puede llegar a convertirse incluso en un arma. Ya en 2012 desde Corea del Norte se empleó un sistema similar para alterar el funcionamiento de la señal GPS en parte del territorio de su vecina del sur, afectando a más de mil aeuronaves y más de 200 embarcaciones.

vINQulo

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