“La feria ha cambiado”: los abuelos y los adolescentes desaparecen del nuevo SIMO

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SIMO Network. Los expositores confirman: aunque siguen recibiendo a jubilados a la caza del boli, su presencia es meramente residual.

La nueva edición de SIMO, rebautizada con la coletilla Network, vendía como principal signo del advenimiento de los nuevos tiempos la profesionalización total y absoluta del evento.
La organización así lo prometía durante la presentación del encuentro, aunque aún persistían dudas sobre si realmente se habría acabado con la parte de consumo y con las visitas de público como jubilados ociosos, familias o adolescentes, que poco tienen que ver con lo prometido.
En la recta final del evento, la impresión generalizada es la de que se ha conseguido un SIMO mucho más profesional que en años anteriores y que la presencia de público civil es meramente espontánea.
Alguna familia con niños pequeños se ha visto, algún abuelo a la busca del mejor boli también y algún adolescente se ha dejado pasar, pero aún así el traje y cobarta es el look que más ha abundado. A primera vista, SIMO Network es puramente profesional. Incluso en un espacio con tanto tirón entre el público consumidor como el pabellón de Microsoft, donde se puede testar Surface o Windows 7, el público informal no se ha dejado notar, siendo el profesional el que ha formado el grueso del público asistente, como apunta a Silicon News la directora de marketing corporativo de la compañía, Marina Boter. ¿Objetivo cumplido entonces? “Objetivo cumplido”, concede.
Boter no es la única en confirmar la profesionalización del evento. “El concepto ha cambiado”, asegura el director de negocio de Astein, Víctor Fernández. “La feria ha cambiado”. Aunque él sí ha visto a público no profesional. “Adolescentes, abuelos…Los hay, los hay”, reconoce.
Cuatro breves minutos en el stand de SAP, en la entrada del recinto y uno de los de mayor tamaño, y el número de jubilados que se dejaron caer para un boli sumó unos cuatro. “Las señoras vienen de dos en dos”, reconocen desde el mostrador de atención, donde también explican que a pesar de los ocasionales abuelos y de los niños, en aquel momento una niña correteaba cerca de SAP, sí han notado la profesionalización del público. Este año, aseguran, no recogieron ningún curriculum vitae.
Desde Sage, otro de los expositores de entrada y uno de los más llamativos y atrayentes, reconocen:”no vemos a gente demasiado joven“. La juventud no esconde estudiantes a por el boli, la libreta y los CDs, sino que es signo de encontrarse ante un emprendedor. “Gente interesada” es la descripción de la clase de visitantes que se acercan a su stand.
Y es que, aunque como explica el director técnico de Kaspersky “en el momento en que repartes invitaciones que no son nominativas cualquiera puede entrar”, la idea de un SIMO más profesonal podría haber echado atrás al público que no lo es.
Un merchandising escaso y la ausencia de grandes reclamos consumistas, como videoconsolas tampoco ayuda a que el civil se adentre en la jungla business.

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