A fondo: ¿Qué significa el Brexit para el gasto tecnológico europeo?

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Los analistas de IDC descartan que un hipotético adió del Reino Unido a la Unión Europea vaya a contraer el gasto en TI del resto de países miembros, aunque “gran parte del impacto europeo sólo se determinará a largo plazo”.

La Unión Europea estará muy pendiente el 23 de junio de lo que una parte de sus ciudadanos vana decidir sobre su futuro como miembros de este organismo. Será el penúltimo jueves del mes de junio, con el verano recién empezado, cuando el Reino Unido celebrará un referéndum sobre su pertenencia a la Unión Europea, cuando se diga sí o no al Brexit, que es el nombre con el que se conoce ya a la posible salida británica de la Unión. Así que ese día podría ponerse fin a más de cuarenta años de pertenencia del país de David Cameron a este organismo supranacional. El Reino Unido no fue miembro fundador de la Unión Europea, ni de las previas Comunidad Europea del Carbón y del Acero y Comunidad Económica Europea. El país insular se unió a este espíritu comunitario en 1973, cuando ya formaban parte de su entramado Francia, Italia, Alemania, Países Bajos y Luxemburgo, pero sus 43 años dentro de esta coalición y su papel de potencia mundial lo convierten en pieza clave.

¿Qué supondría una hipotética separación del Reino Unido de la Unión Europea? ¿Cómo afectaría el Brexit a la industria tecnológica? ¿Se puede contraer el gasto en TI como consecuencia de esta ruptura? ¿La escisión tendría un impacto mayor en la economía del propio Reino Unido o, en su defecto, en las cuentas del resto de Estados miembros que hoy por hoy son sus socios? “Gran parte del impacto europeo sólo se determinará a largo plazo, dependiendo de la renegociación de las directivas y la legislación de la UE, y no se puede predecir plenamente ahora mismo”, responde ante las dudas creadas por esta cuestión Douglas Hayward, que es vicepresidente asociado al equipo de Servicios Europeos de la consultora IDC. Con la incertidumbre sobre la mesa, el Brexit no inquieta sólo a los políticos, también comienza a picar la curiosidad de los analistas tecnológicos. IDC ha querido sondear a algunos de sus profesionales sobre las repercusiones de una decisión favorable del Reino Unido a abandonar todo vínculo con la Unión Europea, y parece que éstos de momento se muestran tranquilos, en absoluto tremendistas o asustados.

En opinión de los investigadores que trabajan para esta compañía, lo lógico es que el Brexit acabe afectando al gasto en TI previsto para el Reino Unido. Pero se cree que su influencia en dicho país será sólo “ligeramente negativa”. En cuanto a sus consecuencias globales, para el gasto en TI de la Europa continental, no habría malas premociones a la vista. IDC dice que el impacto, de producirse la separación del Reino Unido, será “probablemente neutro” para el resto de la Unión Europea. El propio Hayward recuerda que “muchas organizaciones también están atadas a acuerdos de licencia de software plurianuales y a contratos de outsourcing que tienen pocas probabilidades de ser cancelados o radicalmente reestructurados a corto plazo como resultado de un Brexit”, lo que llama a ser positivos. “Podría esperarse que un Brexit impactase al gasto en TI del Reino Unido, pero el efecto no será dramático porque el gasto en TI se rige por múltiples factores que incluyen impulsores de la demanda”, añade el analista jefe de IDC Europa, Philip Carter. Unos impulsores “que son relativamente independientes del ciclo económico local”.

Carter se refiere, por ejemplo, a “la transición a las tecnologías de la Tercera Plataforma”, donde caben desde el cloud computing y la analítica de grandes cantidades de datos a la imperante movilidad o las plataformas sociales que ponen en contacto a gente que se encuentra a kilómetros y kilómetros de distancia. Los cálculos de IDC sobre gasto en TI para 2016 hablan de crecimiento para la parte más occidental de Europa, aunque dentro de un clima general de ralentización. En todo el mundo se debería llegar los 3,8 billones de dólares de gasto en TI este año tras experimentarse un crecimiento leve del 2 %, crecimiento que en Europa se limitará a tan sólo el 1 % frente al 5 % registrado durante 2015. Pero esto sucede sin tener en cuenta al Brexit. Lo que influiría para mal no sería la posición del Reino Unido, sino la saturación a nivel smartphone y ciertos problemas que afectan a la infraestructura e incluso a la nube. El gasto europeo estaría sostenido, por tanto, por el software y los servicios de TI. Gartner, mientras tanto, se ha visto obligada recientemente a rehacer sus números y prevé para 2016 un descenso del gasto en TI en todo el mundo, al igual que Statista.

De tener que apostar por alguna caída en el gasto europeo en TI, Andrea Siviero, que es analista sénior de investigación para el equipo de Soluciones Industriales Europeas de IDC, apunta con su dedo a tres segmentos muy concretos. “Entre todos los mercados verticales, los servicios financieros, la manufactura y el retail más la venta al por mayor serían las industrias cuyos gastos de TI podrían verse afectados más negativamente por una decisión favorable al Brexit”, concreta Siviero. Y su razonamiento va un poquito más allá. Según ella hay motivos para desconfiar de los efectos futuros del Brexit, invitando a un estudio más profundo de lo que podría suponer el adiós del Reino Unido en términos económicos, porque “la reestructuración del mercado único financiero, por un lado, y el impacto en la cuenta corriente del Reino Unido, por otra parte, podrían conducir potencialmente a que estos tres sectores se encontrasen con dificultades si el Reino Unido sale de la Unión Europea”.

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