Francia también tiene su propio sistema de espionaje a través de Internet estilo PRISM

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Primero saltó la noticia del sistema que la inteligencia estadounidense había ideado para tener acceso a nuestros contenidos en Internet, luego descubrimos que en Reino Unido también interceptan nuestras comunicaciones y ahora resulta que en Francia también mantienen su propio sistema que permite a los servicios secretos galos indagar en el intercambio de señales electromagnéticas tanto de satélites como de fibra óptica. Definitivamente nos espían.

También aquí en España tenemos nuestro propio sistema, el conocido SITEL, así que no es de extrañar que una potencia atómica como Francia también disponga de su propio sistema de control sobre las telecomunicaciones nacionales.

Según ha desvelado el rotativo parisino Le Monde la capital francesa acoge unas instalaciones subterráneas donde se analizan y almacenan cantidades ingentes de datos obtenidos de llamadas telefónicas y comunicaciones a través de Internet. Sólo ocho diputados y senadores franceses están al tanto de dicho programa de espionaje pero están obligados a mantener secreto sobre el mismo.

El momento en el que al parecer se decidió potenciar este sistema fue en 2008 cuando la DGSE (Dirección General de Seguridad Exterior) tomó la determinación de incrementar las medidas de vigilancia sobre las telecomunicaciones, quedando al margen de cualquier control por parte de las autoridades nacionales que velan por la protección de datos.

Al igual que sucede con PRISM, el sistema recopila metadatos como el historial de llamadas telefónicas, destinatarios y tamaño de mensajes así como la actividad realizada a través de las redes de Apple, Facebook, Google, Microsoft o Yahoo. Con una simple consulta el servicio secreto francés tiene acceso a tu lista de contactos y comunicaciones. En el caso de las llamadas telefónicas la DGSE afirma no estar infringiendo la legalidad al no efectuar grabaciones de las llamadas, aunque la bordean peligrosamente.

La gran cantidad de servidores necesaria ocupa tres plantas subterráneas en el cuartel general de la DGSE, convirtiéndos en el segundo centro de supercomputación en Europa detrás del centro similar que tiene la inteligencia británica. Tal es su tamaño que el calor generado por los servidores es aprovechado como calefacción para todo el edificio.

vINQulo

Le Monde

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