Gauswheel Spirit Stage 3, el híbrido entre patinete y monociclo [Análisis]

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Hoy vamos a analizar un innovador modo de transporte urbano, se trata del Gauswheel Spirit Stage 3, el último modelo de la empresa húngara Gauswheel, que aúna un patinete con un monociclo.

Si bien es muy normal ver por la calle gente en monopatín o patinete, lo cierto es que aunque se trata de un modo de transporte bastante versátil, el tamaño de sus ruedas limita bastante su uso en según que terrenos. En un suelo liso, este tipo de vehículos van realmente bien, pero ante la multitud de obstáculos, bordillos y el mal estado de muchas aceras, la realidad es que no resultan tan prácticos como parecen para desplazarnos.

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La bici es un medio de transporte mucho más versátil, que además es más sencillo de usar, pero su gran problema es el tamaño que ocupa y el hecho de que dejarla aparcada en la calle supone un riesgo elevado para que te la roben o te quiten algún elemento de la misma. Las bicis plegables solucionan ese aspecto, aunque un monociclo resulta mucho más ligero y práctico en muchos casos. Eso sí, su dificultad hace que no sea una opción viable para la mayoría de la gente.

Gauswheel propone unir lo mejor de los dos mundos, ofreciendo la simplicidad y facilidad de un patinete, con la adaptación al terreno de una rueda de bici, haciéndolo lo más compacto posible. De hecho Gauswheel ya ha sacado al mercado varias versiones de este vehículo híbrido, pero en esta ocasión nos vamos a centrar en su último modelo, el Gauswheel Spirit Stage 3.

Descripción

Review

La manera de usar el Gauswheel Spirit Stage 3 es muy sencilla, básicamente como un patinete en el que apoyamos la pierna derecha y con la izquierda tomamos impulso. Las grandes diferencias con un patinete son que dispone de una rueda de bici, lo que le permite coger mucha más velocidad más rápido y poder adaptarse mejor al terreno. Además, no necesita manillar, por lo que aunque en un principio cueste algo más acostumbrarse, luego resulta mucho más cómodo y lo hace más compacto.

Gracias a su estructura fabricada en un compuesto de poliamida y fibra de vidrio, resulta mucho más resistente que otros modelos anteriores y a pesar de que sufra golpes, apenas se notarán y se mantendrá casi como el primer día por mucho trote que le deis. Las partes metálicas están hechas de una aleación de aluminio ADC10 y el resultado total es una estructura muy resistente.

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Respecto a las ruedas, la delantera está hecha de espuma de poliuretano y su articulación dispone de un rodamiento que, por un lado le da un movimiento muy fluido y sin apenas resistencia, lo que mejora mucho su maniobrabilidad, pero por otro al no poder ajustar la resistencia no es posible adaptarlo a las necesidades específicas de cada usuario. Lo bueno es que usando únicamente una llave allen podemos quitar la rueda delantera para que ocupe menos.

La rueda trasera, mucho más grande que la delantera y como la de una bici, con una cámara de aire, es de 20″ con un ancho de 2,125″. Los radios de acero de alta resistencia 45C y la llanta de 20mm de doble pared lo hace a prueba de bomba.

En total, el Gauswheel Spirit Stage 3 pesa 8kg y soporta un peso máximo de 120kg, siendo la altura mínima para usarlo de 1,4m. Además, existe una versión que incluye instalado un sistema de freno de disco hidráulico Tektro Gemini, con la posibilidad de instalarlo también en el modelo sin freno a través de un kit, aunque por ahora el kit no está a la venta.

El sistema de freno es una opción muy interesante cuando queremos usar el Gauswheel en cuestas, ya que el mayor tamaño de rueda hace que pueda coger mucha velocidad muy rápido. Gracias a que el agarre donde va sujeto el freno se puede separar, podemos usarlo de muchas maneras, adaptándose a lo que nos venga mejor.

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En un principio, viendo sus anteriores modelos y el tamaño de las ruedas, pensé que usar la rueda grande como delantera tendría más sentido y haría más sencillo ir por terreno irregular, pero la realidad es que el hecho de que la rueda pequeña sea la delantera facilita enormemente su uso y es lo suficientemente grande como para superar muchos obstáculos. De hecho, cogiendo algo más de experiencia podemos también hacer “caballitos” y saltos, con lo que se vuelve mucho más versátil y práctico.

Quizás los aspectos que menos me convencieron fueron, por un lado, el hecho de que la posición del agarre y el peso lo hacen complicado de llevar con nosotros mientras vamos andando y no montados, una simple bisagra desmontable en el agarre habría mejorado mucho este aspecto. Por otro, hinchar la rueda cuesta un poco, ya que la estructura no deja mucho espacio.

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Pero sin duda el aspecto más negativo de su estructura es que puede resultar algo molesta, principalmente en la rodilla de la pierna derecha, que aunque va acolchada, según nuestra altura y la forma de nuestra pierna puede rozar y dolernos después de un tiempo, al llevar la mayor parte de la presión del apoyo. También es importante tener cuidado con el pie de impulso, ya que si nos descuidamos podemos darnos golpes con la estructura que hacen bastante daño, ya que van justo a la altura del tobillo.

A pesar de estos puntos negativos, el Gauswheel Spirit Stage 3 es bastante divertido y práctico. Aquellos acostumbrados a un patinete o monopatín lo dominarán rápidamente en unos minutos, mientras que el resto necesitaremos algo más de práctica para llevarlo con seguridad. Lo que es seguro es que no pasaréis desapercibidos por la calle, la curiosa forma del Gauswheel y su color blanco destacan mucho, junto con el hecho de ir con los dos pies montados y maniobrando con tanta facilidad.

Si queréis haceros con un Gauswheel Spirit Stage 3, lo podéis comprar directamente en su tienda online por 239 euros, en su versión sin freno, y con freno por 349 euros.

Lo bueno

  • Combina lo mejor de un patinete con la versatilidad de una rueda de bici.
  • Estructura prácticamente indestructible por muchos golpes que se de.
  • Puede mantenerse erguido por si solo, sin necesidad de ningún apoyo.
  • Muy sencillo de usar para aquellos acostumbrados a patinetes y monopatines.
  • Diseño innovador que llama mucho la atención.

Lo malo

  • Su peso y agarre bajo dificultan llevarlo con nosotros mientras no vamos montados.
  • Que no pueda regularse la dureza del giro de la rueda delantera para ajustarse la maniobrabilidad.
  • Hinchar la rueda es algo complicado por el poco acceso que da la carcasa a la válvula.
  • Algunas partes de la estructura puede ser molestas y hacernos daño en la rodilla o tobillo si no tenemos cuidado.

Veredicto
Aquellos que hayáis usado un patinete o un monopatín, y que buscáis una experiencia nueva, seguramente disfrutaréis mucho del Gauswheel Spirit Stage 3. Para los que no tengan mucha experiencia con ese tipo de vehículos, quizás os cueste un poco al principio, pero luego os sorprenderá lo fácil que es maniobrar con él, ya que paradójicamente tener los dos pies arriba no es lo más complicado, sino impulsarnos con el pie sin que el Gauswheel nos adelante y se nos descontrole, ya que es muy fácil coger mucha velocidad. Algunos pequeños cambios en la estructura podrían hacer del Gauswheel algo perfecto para el que busque una nueva forma de transporte urbano. Pero a pesar de no ser totalmente perfecto, es un concepto muy interesante y con el que seguro que además de divertiros, podréis desplazaros por la ciudad de forma sencilla y rápida, sin molestar al resto de peatones y con la posibilidad de movernos entre ellos cómodamente.

vINQulos

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