GPL v3: implicaciones para proveedores y usuarios

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Cuando acaba de cumplirse un mes desde que fuera desvelado el contenido final de la última versión -la tercera- de la licencia conocida como GPL (General Public License), aún quedan muchas incógnitas relacionadas con su repercusión.

GPL v3 es un tipo de licencia genérica que pretende aplicarse a la gran mayoría de proyectos ?open source’ del mercado, es decir, a los programas y diseños de software que operan bajo la filosofía del código fuente abierto.
Dada a conocer el pasado 29 de junio por el consorcio Free Software Foundation tras un período de consulta de 18 meses, la nueva versión de GPL está pensada como sustituto de la anterior (GPL v2), que lleva nada menos que 16 años aplicándose a los diseños de código fuente abierto.
De hecho, GPL es la licencia que gobierna tanto el código fuente de Linux (lo que se conoce como kernel) como una gran multitud de proyectos ?open source’. Y aunque GPL es sólo una de los más de 50 tipos de licencias ?open source’, los principales analistas calculan que es responsable de definir legalmente el uso de más de 30.000 proyectos o distribuciones de código fuente abierto, lo que supone casi el 80 por ciento del total de programas en el mercado.
La diferencia entre la anterior versión 2 y la actual v3 de GPL es más ?política’ que técnica, ya que Linux y el resto de software y componentes ?libres’ nació como un movimiento académico y filosófico en sus orígenes, pero en la actualidad cuenta con importantes connotaciones legales debido a la proliferación del sistema operativo del pingüino y su gran implantación frente a sistemas y soluciones comerciales.
Técnicamente hablando, los actuales diseños basados en GPL v2 no están obligados a migrar a la versión 3, ya que GPL v2 continúa activa y sigue gobernando esas soluciones de software.
Sin embargo, muchos de los proyectos ?open source’ que sigan evolucionando e incorporando nuevas funcionalidades deberán migrar a GPL v3 por defecto, ya que GNU (GNU No es Unix) depende del consorcio Free Software Foundation y la mayoría de distribuciones Linux (casi el 80 por ciento) utilizan su código.
Alusión directa a Microsoft
De todas formas, la idea principal de la nueva licencia no cambia: cualquiera puede ver, modificar o redistribuir el código fuente de un proyecto gobernado bajo GPL v3.
Pero también incluye algunos cambios relacionados con los últimos acontecimientos vividos en la industria del software. Así, cualquier entidad que contribuye con software a un modelo basado en GPL v3 cuenta con protección legal y uso sin ?royalties’ de cualquier futura patente que se aplica al software.

En teoría, esta condición inhabilita posibles movimientos como los de Microsoft con Novell. Hay que recordar que en noviembre del pasado año, el gigante de Redmond y Novell llegaron a un acuerdo monetario por el que Microsoft podría repartir ?cupones de uso’ del sistema operativo SuSE Linux Enterprise Server, y se comprometía a no demandar a los usuarios de éstos por una supuesta violación de patentes.
Aunque aún no se ha demostrado en los tribunales, Microsoft ha declarado en numerosas ocasiones que las distribuciones Linux utilizan código Windows de su propiedad, y que por tanto las empresas que usen Linux podrían verse envueltas en una demanda legal. Por el momento, Microsoft no ha cumplido su advertencia y no ha llegado a demandar a ninguno de los actuales distribuidores de Linux.
Pero siguiendo con el tema en conflicto, como SuSE basa muchos de sus componentes en GNU (que a partir de ahora aplica la nueva licencia GPL v3), tanto el soporte como los próximos desarrollos de Novell se regirán por GPL v3, según lo ha manifestado la compañía en un comunicado.
Por tanto y según la Free Software Foundation, ?la protección legal que brinda Microsoft bajo la fórmula de los cupones se extiende a todo el que use los productos de Novell basdos en GPL v3, obtenga el software a través de cupones o de cualquier otra fuente?.
Por supuesto, la compañía de Bill Gates -que pretende ahora que su iniciativa de código compartido alcance el status de ?open source’- no está en absoluto de acuerdo con esta aseveración. Por ello, ha contestado al consorcio Free Software Foundation a través de Horacio Gutiérrez, vicepresidente de Licencias y Propiedad Intelectual de la firma, quien afirma que ?Microsoft no es parte de la licencia GPL v3 y no acepta cualquiera de las supuestas obligaciones derivadas de esta licencia; con respecto a Novell, hemos decidido que los certificados de soporte distribuidos a nuestros clientes no implica que estos reciban actualizaciones o suscripciones de soporte relacionadas a código gobernado bajo GPL v3?.
Es decir, que los cupones repartidos hasta la fecha y basados en la versión 2 de GPL no recibirán soporte o actualizaciones por parte de Microsoft si incorporan componentes GNU regidos por GPL v3.
De todos modos, para no perjudicar a los clientes finales, Novell ha anunciado que su sistema operativo sí incluirá nuevos componentes gobernados por GPL v3 y a los que dará soporte directamente, incluyendo a los usuarios de los cupones distribuidos por Microsoft.

Reacciones adversas
Este conflicto teórico entre Microsoft y la Free Software Foundation no sólo deja en una situación comprometida a Novell, sino también a otras empresas basadas en código fuente abierto que mantienen acuerdos de colaboración con Microsoft, como son Linspire y Xandros.
Pero además, otra postura que resulta esencial para comprender las repercusiones de GPL v3 es la de Linus Torvalds, responsable del desarrollo del núcleo de Linux.
El directivo ha mostrado su predilección por GPL v2 frente a GPL v3, aunque es pragmático al afirmar que ?apoyaré la nueva versión si así se evita que haya dos kernels de Linux con dos licencias distintas?, lo que causaría bastante confusión en el sector.
En la práctica, y aunque el kernel de Linux no migre a GPL v3, lo que se conoce como distribución (es decir, el sistema operativo completo) combinará ese kernel basado en GPL v2 y nuevos componentes GPL v3, por lo que deberá regirse igualmente por la nueva licencia.
Finalmente, entre las compañías que ven GPL v3 como una buena idea y que por tanto han mostrado su aceptación, se encuentran -además de Novell- IBM, Red Hat, el software de bases de datos MySQL o la conocida solución Samba para gestión de archivos e impresoras.
Por su parte, Sun Microsystems se encuentra estudiando la propuesta, ya que tanto Java como el diseño abierto de su chip UltraSparc T1 se basan en GPL v2, pero su sistema operativo de código fuente abierto (OpenSolaris) se rige por una licencia distinta: CDDL (Common Development and Distribution License). Por este motivo, el fabricante ha comunicado la posibilidad de que OpenSolaris migre a GPL v3 próximamente, aunque deberemos esperar para comprobar esta evolución.

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