“Hay gente que se bajaba cosas por conveniencia, ahora hay gente que baja películas por militancia”

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Enrique Dans es una de los rostros visibles que apoya la plataforma No les votes, una iniciativa que pretende que los ciudadanos no voten a aquellos partidos que apoyaron normas como la Ley Sinde, en contra de los intereses generales: “la política es como las salchichas, no se sabe de qué está hecha”, denuncia. 

Enrique Dans es profesor de Sistemas de Información en IE Business School desde 1990. Colaborador habitual en numerosos periódicos, es el responsable de uno de los blogs más populares de la red.

Y es ahora además una de las cabezas visibles de la iniciativa No les votes, que quiere movilizar a la ciudadanía para que en las próximas municipales no voten ni al PSOE, ni al PP ni a CiU. Estos tres partidos fueron los que con su voto consiguieron que la Ley Sinde saliera adelante.

A pocos meses de la entrada en vigor efectiva de la Ley Sinde, Enrique Dans ha concedido una entrevista a Silicon News en la que analiza los efectos que tendrá y los motivos reales que han impulsado la movilización popular. “La Ley Sinde no es el problema, es el síntoma. El problema real es la corrupción”, asegura.

– ¿Qué persigue el movimiento No les votes?

Es una campaña que persigue el voto de castigo contra unos partidos que hacen política en contra del ciudadano y a favor de intereses económicos y que básicamente financian sus campañas, una forma de reacción contra una forma de hacer política que lleva haciéndose bastantes años en España. Los partidos te intentan convencer para que metas una papeleta en una urna y cuando la tienen ignorar completamente la voluntad ciudadana y dedicarse a legislar a favor de los lobbies económicos del poder.

– ¿Por qué su adhesión a este movimiento?

La ley Sinde fue algo que me permitió como a muchas personas lo que se cocía detrás, los entresijos que había en la política. Nunca antes había habido una atención tan multitudinaria a eventos como por ejemplo una votación en una comisión del Senado o las negociaciones entre partidos o las presiones que se dan por parte de instituciones. Ver eso ha hecho que mucha gente nos caigamos del caballo con respecto lo que es realmente la política española.

– ¿Cree que, de haber un seguimiento masivo a la iniciativa, cambiará algo?

La iniciativa se desmarca de la abstención. Lo que viene a decir es que no les votes pero que votes. Lo que dice la iniciativa es que votes a otros, que te busques otra alternativa que no sean las tradicionales. Tanto PP, PSOE y CiU han pactado para llevar una iniciativa que está en contra de los intereses de la ciudadanía. Si les has votado y han hecho algo en contra de tus intereses, evidentemente no conviene volver a votarles. No les votes es una iniciativa completamente desarrollada ya con más de medio millón de visitas únicas registradas en una página web y un montón de ideas en una wiki. La idea es que la gente vote a otra cosa puede hacer que otros partidos hasta ahora minoritarios puedan beneficiarse en las próximas elecciones. En ningún caso es una medida abstencionista.

– ¿Cómo sería una ley ideal que regulase la propiedad intelectual?

La propiedad intelectual tiene que ajustarse a lo que los tiempos demandan. En este momento la propiedad intelectual es algo que ejerce un monopolio por especialidades. Son monopolios en su campo y no se puede discutir con ellos porque son simplemente innegociables. El informe de la Comisión Nacional de la Competencia que decía esto supongo que está cogiendo polvo en un cajón. Porque  si hay un monopolio y el Estado no hace absolutamente nada es algo completamente irresponsable.

-¿Qué pasos habría que seguir?

Habría que deshacer ese monopolio, evitar que estas sociedades de gestión tengan el poder que tienen, habría que liberalizar el hecho de que pueda haber cualquier tipo de sociedad de gestión para poder negociar con ellas y poder especializarse en diversos temas y conseguir que haya muchas más iniciativas de oferta de contenidos en la red. El problema no es que haya descargas, las descargas vienen porque no hay oferta en la red.

– Las movilizaciones en algunos países árabes o las presiones populares contra la Ley Sinde han utilizado como vía de comunicación Internet. ¿Se está trasladando el poder de los políticos a los ciudadanos?

Internet permite que los ciudadanos se coordinen de una manera que hasta ahora era prácticamente imposible y que sean conscientes de su situación de una manera que hasta ahora no se daba.  Lo que estamos viendo son chispas, cuestiones que generan movimientos detrás de los cuales hay más de lo que parece. Con la revolución tunecina por ejemplo, lo que está detrás son 20 años de dictadura, un Gobierno de un señor que robaba, que mantenía al país en la miseria…  y las nulas expectativas de la población con respecto a su vida. Eso es lo que provoca realmente la revolución y no la persona que se quemó a lo bonzo, eso fue el síntoma.

Con la Ley Sinde pasa lo mismo, en realidad la ley no es más que la chispa, lo que pasa es que ha sido la chispa que ha permitido que mucha gente se diese cuenta de cómo se hace la política aquí. Hemos comprobado que la política es como las salchichas, no se sabe de qué está hecha. Alrededor de la Ley Sinde se está cristalizando la resistencia  a la corrupción, el desprecio de la ciudadanía a una forma de hacer política simplemente asquerosa que se va alternando en un marco bipartidista.

– ¿Será efectiva realmente la Ley Sinde cuando dentro de unos meses se aplique?

No, en absoluto. La ley Sinde no ha mejorado en toda su tramitación. Lo que han hecho ha sido engañar a los ciudadanos poniendo dos jueces donde antes había uno. Eso es una estupidez porque en realidad el juez sigue sin entrar en la materia. Han hecho un trabajo absurdo de maquillaje sin sentido.La ley no impide la descarga de contenido. Cerrará unas cuantas páginas que volverán a abrir con otro nombre. No servirá para nada más que para aumentar el enfrentamiento y la tensión. Hay gente que se bajaba cosas por conveniencia, ahora hay gente que baja películas por militancia, porque no le da la gana de ir al cine y dar dinero a una serie de instituciones que cortan las libertades.

Foto Enrique Dans/Facebook

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