IBM apuesta por la infraestructura dinámica

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El Gigante Azul propone la integración y convergencia de las infraestructuras físicas y digitales de las empresas como su nueva apuesta.

IBM adelanta su nueva apuesta para este siglo XXI. La compañía acaba de presentar un nuevo tipo de soluciones basadas en la infraestructura dinámica.
“La clave reside en integrar las infraestructuras físicas con las digitales”, afirma Nieves Delgado, vicepresidenta de Sistemas y Tecnología, IBM SPGI en un encuentro con los medios.
Esta nueva solución busca ayudar a las empresas de cara a retos futuros como la globalización, el medio ambiente, unos clientes más exigentes y el imparable evolución del mundo tecnológico.

“Las empresas se han dado cuenta de que se está produciendo constantemente un cambio evolutivo en la sociedad y para mejorar nuestro modelo de negocio la solución es integrar todos los parámetros de infraestructuras: virtualización, eficiencia energética, seguridad, gestión de la información, gestión de activos y flexibilidad de negocio”, añade Delgado.

Según IBM, las compañías gastan inútilmente el presupuesto en el manejo de infraestructuras y en energía.
“Nosotros pondremos a disposición del cliente herramientas para monitorizar la eficiencia tecnológica y económica“, afirma Moisés Navarro, miembro del Consejo de Expertos Técnicos de IBM. “Para que así sus nuevos productos y sistemas informáticos de infraestructura dinámica permitan gestionar un mayor número de dispositivos y monitorizar la información generada por los mismos de forma más eficiente”.

Según confirma IDC, este negocio tecnológico de los servicios dirigidos a integrar infraestructuras tecnológicas y digitales alcanzará los 122.000 millones de dólares (unos 96.800 millones de euros) en 2012.

Cloud computing y eAdministración

Navarro afirma que el resultado de esta integración de infraestructuras acercará inevitablemente a las empresas a un modelo de negocio de cloud computing.

“Estos productos van dirigidos a todas las empresas y en el caso de las empresas grandes tardarían entre tres y cinco años en adoptar este modelo”, declara Navarro. “La empresa que no quiera adoptar estos sistemas jugará en contra de su tejido social e irá en contra su negocio”.

Navarro también ha añadido que las Administraciones públicas que adopten primero estos modelos crearán un valor diferencial para las empresas de su comunidad.

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