“Internet es la salvación del cine”

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Álex de la Iglesia alertó de la necesidad de la industria de contenidos de adaptarse a la situación actual en su discurso en calidad de presidente de la Academia ayer, en la entrega de los premios Goya en Madrid.

El discurso que Álex de la Iglesia dio en el 25 aniversario de los Premios Goya duró aproximadamente seis minutos y tuvo una marcada línea en defensa de los internautas. “Sin público esto no tiene sentido”, dijo De la Iglesia.

La aprobación de la Ley Sinde y su principal consecuencia, el inminente cierre de webs que permiten la descarga gratuita de contenidos iba a monopolizar la gala. Álex de la Iglesia anunció hace unas semanas sus pretensiones de abandonar la presidencia de la academia tras la gala de los Goya y la expectación ante su discurso fue enorme.

No defraudó a nadie. En un discurso serio, ante la presencia de la Ministra González Sinde y numerosos representantes de la industria, De la Iglesia alertó de la importancia del tema a tratar. “Estamos en un punto de no retorno, es el momento de actuar”, alertó.

Para el ya ex presidente el público es una parte vital del cine. “Sin público esto no tiene sentido”, aseguraba. “Una película no es una película hasta que alguien se sienta delante y lo ve”, alertó.

El debate que ha surgido entorno a los derechos de autor y los derechos del público, en apariencia contrarios, tiene la solución en la búsqueda de fórmulas alternativas y en la adaptación de la industria al nuevo entorno dominado por Internet. “Sólo ganaremos al futuro si somos nosotros los que cambiamos, aportando un nuevo modelo de mercado que tenga en cuenta a todos”, aseveró.

Para de la Iglesia, Internet no es el futuro, sino el presente e incluso se atreve a decir que es “la salvación del cine”. Hace falta por tanto un cambio de mentalidad para con la industria y mirar más allá de los intereses propios. “Hacemos cine porque los ciudadanos nos dejan hacer cine, les debemos respeto y agradecimiento”, alertó De la  Iglesia.

Por último, y aludiendo a ese privilegio que ofrece la sociedad a los cineastas de permitir fabricar sueños, el ex presidente de la academia se dirigió a la industria de forma rotunda. “Si queremos que nos respeten hay que respetar primero”, dijo.

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