Inversores y analistas, defraudados: desciende un 90 % las reservas de Apple Watch

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Y si los analistas del mundillo tecnológico están defraudados con el poco éxito comercial que parece estar teniendo el smartwatch de Apple, así de contentos estarán los inversores, accionistas, directivos… aunque lo cierto es que desde Cupertino podrían escudarse en que su reloj inteligente es una apuesta a largo plazo.

Tres meses han pasado desde la presentación del Apple Watch pero su popularidad comercial no parece despegar. De hecho tras unas ventas iniciales millonarias la demanda ha caído en picado, hasta un 90 % con respecto a los primeros compases de su primera semana de vida comercial.

Ya hay empresas de análisis de mercado que están verificando las órdenes de compras procedentes de diversas páginas web y servicios de venta online, de donde se extrae ese dato de una caída del 90% en las reservas del Apple Watch. Algunos apuntan que incluso si las cifras se corrigiesen con cierto posible margen de error seguiría tratándose de una caída muy abultada.

Cabe destacar que estos análisis no tienen en cuenta las ventas efectuadas en las propias Apple Store, pero no parece razonable que esta estadística con un dato tan sólido pueda quedar desvirtuada por todas las ventas de las propias tiendas de la marca aunque podemos tener algún resquicio para matizar la información cuando esta semana Apple haga públicos sus beneficios trimestrales.

Mientras se deja oír la voz de algunos inversores que se muestran defraudados por las ventas de Apple Watch, aduciendo que se trata de un dispositivo que está bien tenerlo pero no es ninguna necesidad (a diferencia de un smartphone, por ejemplo) además de que necesita de un cierto período de adaptación para hacerse con su manejo. Para algunos la decepción llegó con la propia presentación del Apple Watch al considerar que no se trata de un dispositivo que despierte un impulso irrefrenable para hacerse con uno, algo que no sería un mal endémico del reloj inteligente de la manzana mordida en particular sino de este tipo de dispositivo en general, del que realmente no se está viviendo una inundación en el mercado con ventas imparables, como sí sucedió, por ejemplo, cuando se inició hace un par de años la fiebre del tablet.

Se da por seguro que la mayor parte de los potenciales clientes se preguntan qué utilidad tiene gastar casi 400 € en llevar en la muñeca algo que hace parte del trabajo de lo que ya llevas en el bolsillo. El innegable factor de atracción de los productos Apple habría ayudado a proporcionar unas ventas notables en los compases iniciales de la comercialización, como por otra parte suele suceder con los nuevos productos de la marca, pero conforma avanza el tiempo disminuye la demanda porque ya ha sido satisfecha la pasión de los llamados fanboys.

Desde ese punto de vista podría contemplarse como un fracaso el lanzamiento del Apple Watch, el primer dispositivo realmente nuevo, que inaugura dentro de la marca un nicho de mercado inédito, puesto que desde que en 2010 apareciera el iPhone la marca de la manzana mordida sólo había presentado actualizaciones y modificaciones sobre su smartphone además de los iPod y Mac… tomando el iPad, tal y como se dijo cuando apareció, como “un iPhone grande que no permite llamar por teléfono”.

Tampoco conviene pasar por alto que si bien los smartphones de gama alta pueden ver sus elevados precios “amortiguados” por las subvenciones o las ventas a plazos de las operadoras de tecnología, los smartwatches no se benefician de dichos descuentos, lo que también supone una barrera adicional para que se engrosen las ventas en este nicho de mercado.

Así las cosas, las previsiones para el último trimestre del año serían de entre 20 y 25 millones de unidades del iPhone vendidas, a lo que cabría puntualizar que tampoco es una cifra pésima para tratarse de un producto menos vendido de lo esperado y deseado… especialmente si recordamos lo que ya te contamos aquí en The Inquirer sobre que el Apple Watch es el dispositivo más rentable de la historia de la empresa debido a que la fabricación del dispositivo le cuesta a la empresa apenas 75 € mientras que algunos modelos se comercializan a precios de miles de euros.

La única esperanza que algunos atisban es que se produzca un período de ajuste en el mercado y que paulatinamente los potenciales clientes vayan asumiendo la utilidad que puede reportar el reloj inteligente y si mientras, en un período de un par de años, tanto Apple como el resto de fabricantes consiguen afinar sus dispositivos, se producirá esa eclosión de ventas del smartwatch como dispositivo auténticamente popular.

vINQulo

Business Insider

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