Joe Rubinstein se arrepiente de haber vendido Palm a Hewlett-Packard

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El que fuera CEO de Palm y cerebro del sistema operativo webOS cree que la venta de su ex-compañía a HP ha sido un “desperdicio”.

Hace ahora tres años, en la primavera de 2010, Hewlett-Packard llegó a un acuerdo con el fabricante de teléfonos y agendas digitales Palm para adquirir sus activos por 1.200 millones de dólares.

hppalmDicho acuerdo le valía acceso, entre otras cosas, a la plataforma móvil presente en dispositivos como Palm Pre y Palm Pixi. Pero desde entonces ha pasado el tiempo y el futuro de webOS se ha ido oscureciendo, pasando de un potencial iPhone-killer a ser donada por sus nuevos dueños a la comunidad e intentar encontrar acomodo en el ecosistema de las smart TVs.

Y es que a pesar de que HP se había propuesto lanzar toda una gama de dispositivos con webOS, desde smartphones y tabletas hasta ordenadores personales, tan sólo fabricó una tablet PC bautizado como TouchPad que fue descontinuado apenas unas semanas después de su presentación.

Ahora, echando la vista atrás, el ex-CEO de Palm y cerebro principal del sistema operativo webOS, Jon Rubinstein, dice arrepentirse de haber vendido la compañía a HP.

“Estoy seguro de que [sabiendo lo que ha ocurrido] no habría vendido la empresa a HP. Sin duda. Menudo desperdicio”, ha declarado el directivo en una entrevista con FierceWireless. “No es que tuviera nunguna opción, porque cuando se vende una empresa [tú] no puedes decidir sobre ello. Obviamente, son la junta directiva y los accionistas quienes deciden”.

Pero, “si hubiéramos sabido que iban a cancelar el proyecto y no le darían nunca la oportunidad de florecer, ¿para qué íbamos a vender la empresa?”, continúa. “Creo que el trato que tuvimos con Verizon realmente nos perjudicó, ¿pero quién podía saberlo en ese momento? Todas estas cosas son [analizar en] retrospectiva”.

En su día Palm tan sólo consiguió alcanzar un acuerdo de comercialización con Sprint, mientras que Verizon y Vodafone se echaron atrás en el último momento.

“Estuvimos negociando con todo el mundo, y el trato con Sprint fue el mejor que pudimos conseguir”, recuerda Rubinstein, que añade que “Palm se estaba muriendo cuando yo llegué allí. No era como si pudiésemos haber escogido algo mejor. Todo el mundo se olvida de que Palm estaba prácticamente muerta cuando hicimos la recapitalización. No tenía ningún futuro”.

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