Kodak y Detroit, dos historias de esplendor y bancarrota

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A pesar de tener una naturaleza diferente, hay muchas similitudes entre las historias de Kodak y Detroit.

Detroit, la que fuera la capital mundial de la industria automovilística, ha sacudido la actualidad informativa anunciando la acogida al proceso de suspensión de pagos. Ahogada por la deuda de más de 18.000 millones de dólares, la historia de la ciudad recuerda en algunos puntos a la más reciente historia de Kodak.

Kodak, fundada a finales del siglo XIX, llegó a dominar el 90% del mercado estadounidense de películas fotográficas y el 85% del mercado de cámaras en la década de los 70. La industria automovilística estadounidense dio sus primeros pasos a finales del XIX y se convirtió en un importante motor económico. General Motors, Chrysler y Ford guiaron el crecimiento. Ambas establecieron sus sedes en Detroit, también conocida como la Motor City.

Tanto Kodak como Detroit bebieron de la siempre apetitosa fuente de los respectivos y boyantes mercados, que comenzaban a beneficiarse del consumismo salvaje.

Pero la euforia del mercado de consumo, siempre sujeto a grandes cambios en breves plazos de tiempo y el auge de la competencia obligan a tomar inteligentes decisiones. Kodak no apostó lo suficiente por la visión digital del negocio y competidores como Sony comenzaron a comerse su terreno.

En el caso de Detroit, la deslocalización de la producción automovilística fue determinante. La competencia en cuanto a los precios de fabricación sedujo a la industria del coche, que comenzó a cerrar fábricas en la ciudad. Con ello, la población empezó a menguar. Desde los años 50 la ciudad ha perdido el 60% de su población. La caída de contribuyentes afecta directamente a los ingresos.

Tras meses de búsqueda de alternativas, ambas se declararon oficialmente en bancarrota. Comienza entonces una nueva etapa que se sirve de nuevo parecido entre la historia de Kodak y Detroit: la venta de activos.

Mientras que las voces críticas piden que la que fuera la meca del automóvil venda sus colecciones de arte o edificios emblemáticos para paliar la deuda, Kodak subasta su portfolio de patentes con la misma intención.

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