La “capa de la invisibilidad” estaría más cerca de lo que pensábamos

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Llevamos una década con ocasionales informaciones relativas a los progresos de tal o cual grupo de investigación en torno a algún sistema que permita hacer que un objeto o una persona sean invisibles. Hemos asistido incluso a demostraciones de eficacia bastante limitada y no perdemos la ilusión con que algún día veamos algo parecido a lo que aparece en las películas de Harry Potter. La buena noticia es que quizá no tengamos que esperar demasiado.

Objetos pequeños o invisibilidad sólo desde un punto de vista eran, hasta ahora, las exiguas demostraciones de una tecnología en la que tanto las instituciones académicas como los laboratorios privados (por no hablar de los departamentos de Defensa) tienen gran interés.

Los vídeos demostrativos permiten comprobar las limitaciones actuales de estas tecnologías pero según un artículo recientemente publicado por un investigador de la Universidad de Rochester (Nueva York, USA) ya se habría logrado enfoque necesario para conseguir resultados auténticamente definitivos, a falta de perfeccionarlos, para conseguir hacer invisibles objetos de cualquier tamaño en cualquier rango del espectro luminoso.

El éxito provendría de olvidar todo lo relativo a metamateriales milagrosos capaces de curvar la luz y en su lugar se ha trabajado con lentes y espejos. Creando una malla con los mismos alrededor de aquello que se pretende convertir en invisible aprovechando una técnica que, de manera menos avanzada y más limitada pero igualmente efectiva han empleado desde hace mucho tiempo los magos en sus trucos… con lo que casi volvemos al tema Harry Potter.

Ahora se habría conseguido escalar este esquema de lentes y espejos adaptándolos a una “capa” de tamaño variable capaz de servir para objetos de distintos tamaños. Por el momento la limitación se reduciría a que su funcionamiento sólo opera desde una dirección para el observador, con lo que por el momento su utilidad se circunscribiría a aplicaciones como aviones espía o satélites espía, que al estar situados a una altura tan elevada podrían aprovechar esta circunstancia de la “invisibilidad unidireccional“.

La “capa de invisibilidad” está compuesta por microlentes y microespejos que redirigen la luz “ocultando” el objeto que cubre la “capa” y mostrando al observador lo que hay detrás del mismo de manera que el objeto a ocultar parece no estar ahí. En la foto sobre estas líneas podéis ver un ejemplo en el que la mitad derecha de la silla ha sido sometida a ese proceso, parece haber desaparecido y podemos ver perfectamente lo que tiene detrás, aunque en realidad la silla está ahí.

vINQulo

Technology Review

 

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