La cruda realidad de los sistemas operativos móviles (cuando son “open source”)

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Ni el Sailfish OS desarrollado por una Jolla que acaba de dividirse en dos, ni tampoco Firefox OS, Tizen o Ubuntu. El binomio Android-iOS es el que continúa dominando el mercado de smartphones y tabletas varios años después.

Ni Google ni Apple inventaron el teléfono móvil. Pero sus sistemas operativos pensados para smartphones son los que dominan desde hace tiempo ya este ecosistema y también el espacio de las tabletas. El último recuento mensual de Net Applications sobre software móvil en el mundo, el correspondiente al pasado mes de junio de 2015, otorga a Android una participación mayoritaria del 51,04%, dejando a Apple con otra cuota nada despreciable del 40,83%. Detrás de ellos, con bien de distancia de por medio, se nombra en esta clasificación a Java ME, a Windows Phone, a Symbian, a BlackBerry, al software que da vida a los terminales Kindle de Amazon… Pero nada más.

¿Dónde están las plataformas open source que intentan competir en movilidad? Se entiende que representadas en un 0,05% genérico en el que se aglutinan “otros” sistemas operativos móviles que existen. Y es que a pesar del objetivo de abrirse hueco entre lo ya implantado en el mercado, plataformas que han ido surgiendo poco a poco como Sailfish OS, Firefox OS, Tizen o la versión móvil del Ubuntu por la que está apostando Canonical en la actualidad no estarían enganchando a los usuarios. Al menos no estarían convenciendo a los suficientes como para hacerse notar frente a la competencia.

Jolla se parte en dos

¿Cuál es el motivo? ¿Falla el software? ¿Falla el hardware? Jolla, la empresa finlandesa que hace tres veranos fue fundada por un grupo de ex-empleados de Nokia para resucitar el proyecto MeeGo, ha anunciado esta semana que se dividirá en dos. Por una parte, bajo el mando de Antti Saarnio, que es el presidente del Consejo, mantendrá el nombre actual para dedicarse a desarrollar y licenciar el producto que lo originó todo, Sailfish OS. Esto conlleva que el que había sido su CEO, Tomi Pienimäki, abandone el barco en agosto. Por otro lado, a la vuelta de las vacaciones de verano se constituirá una nueva empresa a la que encomendar el tema de los dispositivos.

Saarnio ha declarado que la experiencia previa sí indica “que existe en el mercado una demanda para dispositivos diferentes con Jolla”. De hecho, la campaña de crowdfunding original creada en Indiegogo para sacar adelante la Jolla Tablet se acabó saldando con una recaudación de nada menos que 1.824.055 dólares, dando muestra de que interés había. Jolla sólo pedía 380.000 dólares, pero esa cifra se rebasó nada más arrancar la campaña.

El caso es que ahora mismo aún no han comenzado las distribuciones. La acumulación de dinero se cerró el 9 de diciembre de 2014. La intención inicial era entregar las primeras unidades en mayo de 2015. Ha pasado junio, ya hemos comenzado julio y esto aún no ha sido posible. “La parte del trabajo del software”, ha explicado Antti Saarnio, “está en buen estado, pero hemos sufrido retrasos por problemas de suministro de ciertos componentes de hardware”, que es el caso de la pantalla de casi 8 pulgadas. Algo que se espera resolver “muy pronto”. En Jolla no se habla de abandonar el negocio de diseño del hardware, sino de seguir adelante, “centrándonos en dispositivos con seguridad mejorada”.

En el tiempo que lleva de vida y en lo que se refiere a variedad de terminales, Jolla sólo ha creado esta tableta y un smartphone 4G de 4,5 pulgadas, procesador dual-core, almacenamiento de 16 GB ampliables vía microSD y cámaras de 2 MP y 8 MP como características principales. El teléfono comenzó a venderse en Europa en noviembre de 2013 a un precio de 399 euros y al final ha sido rebajado a 249 euros. ¿Sería el precio el factor mejorable a ojos de los compradores?

Las cifras de la Fundación Mozilla y Canonical

Fuente-Shutterstock_Autor-FooTToo_openLa que sí ha sacado a la venta durante el último par de años unos cuantos teléfonos móviles que llevan su sistema operativo de serie es la Fundación Mozilla. En la página oficial del proyecto Firefox OS aparecen catalogados hasta 17 teléfonos con la marca de fabricantes más o menos conocidos. Entre ellos se encuentran Huawei, ZTE, LG y Alcatel. Pero también hay que contabilizar al televisor Panasonic CX700. El recuento oficial para finales de 2014 desvelaba que Firefox OS, un software cuyo recorrido suele vincularse a países emergentes, ya había llegado a 28 países gracias a alianzas de sus responsables con 14 operadoras diferentes. La pasada primavera se sumó África como nuevo destino.

En la historia de este software también hay luces y sombras, como ocurre con Sailfish OS. Por ejemplo, es destacable el hecho de que Mozilla pone a disposición de los dueños de terminales Firefox OS un Firefox Marketplace desde el que descargar aplicaciones de corte web basadas en la tecnología HTML5. En el extremo contrario, se ha abandonado el programa de móviles de 25 dólares por su escasa acogida. Y ahora se apuesta por buscar experiencias atractivas, estudiar compatibilidades con Android y no restringirse a los móviles. ¿Será esa la puerta que conduzca al éxito?

También cabe añadir que ayer una de las compañías que había lanzado teléfonos con Firefox OS, la española Geeksphone o la misma que estaba involucrada en el gadget valedor de la privacidad Blackphone, decidía cambiar de aires y confiar el desarrollo de su plataforma multi-OS a la comunidad de usuarios. Porque, “en resumen, todo lo que pertenece a GeeksPhone pertenece a sus usuarios”, según su cofundador Rodrigo Silva-Ramos, que ahora desarrollará wearables junto con su compañero Ángel Sánchez Díaz a través de la nueva firma geeks!me. “La telefonía móvil ha cambiado mucho en los últimos años”, dice Silva-Ramos, que ve “un sector con grandes participantes que están donde están sin mucha preocupación por la innovación y las necesidades de sus usuarios”.

¿Y qué pasa con el resto de competidores? De momento Canonical va cogiendo fuerzas. La versión móvil de su distribución Linux Ubuntu se encuentra en los smartphones Aquaris E4.5 Ubuntu Edition y Aquaris E5 HD Ubuntu Edition elaborados por la también española BQ, que fueron los primeros ejemplares en comercializarse con este sistema operativo. El tercer modelo Ubuntu que existe es el MX4 Ubuntu Edition de Meizu. Resulta más caro que los otros dos ejemplares, con 299 euros frente a los casi 170 y 200 de los anteriores, y sólo lleva unas semanas a disposición de los usuarios europeos tras introducirse primero enfocado a los desarrolladores en China.

Otra alternativa en el mundo de los sistemas operativos móviles open source es Tizen. Samsung lo está usando en smart TVs, lo hizo en categorías como smartwatches y, tras salvar algún que otro contratiempo, ha conseguido poner en circulación el smartphone Samsung Z1. Este movimiento no ha sido suficiente para salir en análisis como los de Net Applications. Veremos si cambia algo ahora que se espera el lanzamiento del Samsung Z3.

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